Extremo, rarísimo y concebido para escenarios poco convencionales, el Bowler CSP Rapid Intervention Vehicle (RIV) era uno de esos concept con una historia única y, por ende, muy curiosa dentro del panorama del motor. Se trataba de un vehículo militar experimental, pero también un automóvil de exhibición. Y puede entenderse igualmente como un laboratorio técnico sobre cuatro ruedas. Con un chasis de competición y un motor V6 turbodiésel de origen Land Rover con 300 CV y un par impresionante, este 'one-off' representaba uno de los prototipos más extraños de los que se tenga constancia. Propuesta al Ministerio de Defensa El concept nació en 2017, dos años antes de la adquisición de la marca británica Bowler por parte de Jaguar Land Rover. Especializada en competiciones 'off-road' extremas, la compañía presentó ese año el Rapid Intervention Vehicle en el Defence and Security Equipment International (DSEI), uno de los eventos más importantes dedicados a la seguridad y la defensa. El proyecto se desarrolló en colaboración con el Ministerio de Defensa del Reino Unido, con el objetivo de demostrar el potencial de la nueva Cross Sector Platform (CSP), una arquitectura pensada para responder a un amplio abanico de clientes, desde unidades militares hasta servicios de emergencia. Desde el punto de vista estético, el Bowler RIV transmitía de inmediato su función. La carrocería estaba realizada en aluminio remachado, con superficies tensas, paneles modulares y un diseño funcional. Las proporciones recordaban a un cruce entre un vehículo de safari y uno táctico ligero, con una presencia imponente y una estructura pensada para operar en entornos hostiles. Enfoque en la funcionalidad El interior reflejaba el planteamiento militar del proyecto. Así, el habitáculo era esencial y racional, dominado por materiales resistentes y superficies lavables. La instrumentación digital Motec ofrecía toda la información necesaria de forma clara e inmediata. Las cuatro plazas estaban pensadas para la operatividad, no para el confort tradicional, con una configuración que priorizaba la accesibilidad y la rapidez de intervención. Bowler CSP R.I.V. Concept 2017, interior En el apartado técnico y de prestaciones, el Bowler RIV estaba lejos de ser un simple ejercicio de estilo. El corazón del proyecto era el bloque V6 turbodiésel de Land Rover, con 300 CV y 700 Nm, asociado a un cambio automático ZF con convertidor de par de ocho velocidades. La tracción total permanente con reductora permitía afrontar cualquier terreno, mientras que las suspensiones independientes de largo recorrido garantizaban motricidad y control incluso en las situaciones más extremas. Sobre el papel, era un proyecto capaz de plantarle cara al célebre Humvee, el inmortal Hummer H1 del Ejército estadounidense. Sin embargo, el sueño de Bowler se desvaneció por los problemas financieros de la marca, que impidieron a la empresa seguir adelante con sus planes. Galería: Bowler CSP R.I.V. Concept 2017