Desde sus orígenes, el Mazda MX-5 se ha mantenido fiel a los motores de cuatro cilindros, pues la marca japonesa siempre ha buscado (y encontrado) el equilibrio perfecto entre una construcción ligera y la potencia necesaria. Sin embargo, lo que muchos no sabíamos es que, en su día, los ingenieros de la casa llegaron a crear un prototipo con motor V6 por pura pasión. Los aficionados llevan años pidiendo un motor más grande para el coche y el mundo de las preparaciones ha hecho caso a esta solicitud con todo tipo de proyectos, incluso 'trasplantando' una mecánica V12. Mazda no llegó tan lejos pues optó por un V6 de 2,5 litros. La sorprendente revelación llega de la mano de Christian Schultze, responsable de Investigación y Desarrollo de la marca en Europa. En declaraciones a la revista neerlandesa AutoRAI, el directivo explicó que aquel MX-5 único no fue un proyecto oficial respaldado por la compañía, sino algo que los ingenieros construyeron discretamente fuera del horario laboral. Mazda MX-5 (generación NC) Tras encajar a la fuerza el bloque V6 en el vano motor, se toparon con un problema: la mecánica quedaba demasiado alta y estropeaba la silueta del coche, aunque no queda claro si partieron de un Miata NB o NC. Si hablamos de hace 20 años, la concepción de este MX-5 de seis cilindros fue en 2006, justo cuando el roadster estaba pasando de su segunda a su tercera generación. Teniendo en cuenta que el NC ha sido la entrega más grande de todas, es razonable pensar que fue la base utilizada por los ingenieros. Aunque el resultado no era “visualmente atractivo”, según Schultze el prototipo resultaba “indudablemente interesante” de conducir. Queda la duda de cómo afectaba a la experiencia un motor más grande y pesado, porque el reparto de masas seguramente se resentía. Mazda siempre ha priorizado un equilibrio 50:50 y montar un propulsor más pesado inevitablemente pasa factura, con un tren delantero más cargado. No se sabe cuánta potencia entregaba, pero la cilindrada de 2,5 litros apuntaba a un motor de la serie K, con alrededor de 200 CV. Por supuesto, un V6 aportaba más cosas además de la cifra de potencia máxima, pero no pudo ser. Mazda MX-5 (generación NC) Es razonable pensar que Mazda tenía el conocimiento para integrar bien el V6 bajo el capó, pero habría requerido demasiada ingeniería, lo que habría incrementado los costes, un tema siempre delicado en productos de bajo volumen como un deportivo. Incluso aunque el V6 cupiera físicamente, un modelo de producción tendría que cumplir normativas de seguridad y emisiones, lo que añadiría todavía más gasto. En 2026, el Miata sigue sin superar la barrera de los 200 CV. El MX-5 más potente de todos es la edición especial 12R exclusiva de Japón con esa cifra de potencia. Probablemente haya que esperar a la próxima generación para ver un registro mayor. Galería: Mazda Spirit Racing RS y Spirit Racing 3