En 1967, Mazda presentó en el Salón del Automóvil de Tokio el RX-87 Concept, un elegante coupé nacido en un momento de gran ebullición creativa para la marca. El diseño llevaba la firma de Giorgetto Giugiaro, que en aquel entonces trabajaba para Carrozzeria Bertone, y retomaba algunas de las líneas del Mazda Luce 1500, reinterpretándolas con un lenguaje más moderno y dinámico. Pero el RX-87 no era sólo una búsqueda de estilo, sino un auténtico laboratorio de ideas. Rompiendo moldes El elemento estético más distintivo era, sin ninguna duda, la gran parrilla horizontal que cubría los cuatro faros circulares, una solución que confería al prototipo una identidad fuerte y reconocible. Y sí, el frontal limpio, las superficies tensas y la línea del techo ligeramente arqueada del prototipo ya dejaban entrever el coche que Mazda llevaría a producción dos años más tarde: el Luce R130. Mazda RX-87 Concept (1967), la parte trasera El prototipo albergaba un motor con doble rotor Wankel, una solución que Mazda perseguía con ahínco en aquellos años y que consideraba un elemento clave de su futura identidad técnica. La elección de la tracción delantera suponía una ruptura con los esquemas tradicionales de la marca e introdujo un planteamiento popularizado en aquellos años por el NSU Ro 80, elegido Coche del Año en 1967. La disposición de la tracción delantera permitía aprovechar mejor el espacio interior y confiería al prototipo una dinámica de conducción caracterizada por la estabilidad. Completaban el aspecto técnico las suspensiones delanteras con barra de torsión y un diseño general orientado a la ligereza, tema recurrente en los diseños más avanzados de los años sesenta. Del prototipo al modelo de producción En 1969, el RX-87 encontró su heredero directo en el Mazda Luce Rotary Coupe, que conservaba parte de la visión del concept, pero la trasladaba a un lenguaje más cercano a la producción. El coche adoptaba un frontal más tradicional, grupos ópticos traseros rediseñados y un interior específico, pero manteniendo la disposición mecánica basada en el motor rotativo. Prototipo del Mazda RX-87 (1967) Para reforzar la continuidad con el prototipo, Mazda aplicó la insignia "RX-87" a la carrocería, convirtiéndola en un puente simbólico entre la experimentación y la producción. A pesar de sus ambiciones, el Luce Rotary Coupe siguió siendo una rareza: sólo se construyeron 976 ejemplares, debido a los elevados costes y a la complejidad técnica del motor Wankel. Hoy, tanto el concept como el coupé de producción representan un capítulo importante en la historia de la innovación de Mazda. Galería: Mazda RX-87 Concept (1967)