La llegada de muchas marcas nuevas al mercado y la fuerte competencia que se genera entre ellas suelen tener un beneficiado: el cliente. En este sentido, el nuevo Mazda CX-5 2025 ha visto reducido su precio respecto al de su antecesor, hasta el punto de que, incluyendo el descuento directo de 4.205 euros, la tarifa inicial se queda en sólo 30.995 euros. Increíble pero cierto, porque además hablamos de un vehículo que debería establecerse en el segmento D, ya que firma 4,69 metros de longitud, y que porta la etiqueta Eco. Está claro que Mazda no puede fallar con su superventas y ha decidido tirar la casa por la ventana. ¿Qué importa ahora su interior minimalista que rompe con un pasado elogiable? Para que te hagas una idea, el Toyota RAV4 más barato se va hasta los 43.500 euros y por el Volkswagen Tiguan hay que desembolsar 36.150 euros como mínimo. Sin duda, la apuesta de la marca japonesa parece decididamente acertada en España, donde cada euro invertido (o gastado) cuenta. El Mazda CX-5 2026, en cinco puntos clave: Diseño Interior Mecánica En marcha Equipamiento y precio Galería: Mazda CX-5 2026, primera prueba Diseño La tercera entrega del SUV compacto es, a juicio de la propia marca, una evolución, pues "su antecesor ya era un coche atractivo y con gancho". Desde luego, el coche es reconocible al instante como un Mazda y es que se ha dado una nueva vuelta de tuerca al famoso lenguaje de diseño KODO. Ahora bien, también es justo hablar de cambios estéticos, como la parrilla remodelada, que está conectada con los faros LED a través de molduras de material plástico en color gris. Asimismo, el capó es unos 5 centímetros más alto y las llantas pueden ser de 17 o 19 pulgadas. En la zaga, los pilotos se parecen a los del CX-60 y se emplea la inscripción 'Mazda', una moda bastante extendida. En cualquier caso, lo más destacado en este punto es detallar cuánto ha crecido el coche: 11,5 cm de largo, 1,5 de ancho y 3 de alto. Ojo a la batalla de 2,82 metros. Estamos hablando de un todocamino tan espacioso como el CX-60... ¡por casi 20.000 euros menos! Fotos: Mazda Interior Como ya sabrás, el habitáculo supone el punto más controvertido del coche, porque rompe con un pasado digno de elogio. Siempre hemos alabado esa Mazda que marchaba a contracorriente de las modas y del abuso de lo digital, pero al final ha caído en ellas. No es una crítica, sino la confirmación del 6e y el CX-6e, creados junto con la marca china Changan, han supuesto un cambio de paradigma que se ha establecido también en el CX-5. Ahora bien, una vez comentado el cambio, también es de justicia decir que en el monitor de 12,9 o 15,6 pulgadas (según el acabado) los diferentes menús o la climatización están dispuestos de forma sencilla e intuitiva. Fotos: Mazda Como siempre digo, si vas a 'husmear' mucho, hazlo en parado, pero las funciones más habituales se gobiernan fácil y, de hecho, permanecen mandos físicos para el 'warning' y el desempañamiento del parabrisas y la luneta. Asimismo, el equipo multimedia dispone de aplicaciones de Google (como Maps) y de la inteligencia artificial Google Gemini, mientras que los protocolos Android Auto y Apple CarPlay pueden activarse de forma inalámbrica. También es de justicia decir que la calidad ha bajado ligeramente: hay plásticos duros en las puertas e incluso en la parte superior del salpicadero y se han retirado tapizados en el pilar delantero o en los parasoles. No obstante, no nos llevemos las manos a la cabeza, porque marcas como Audi, Mercedes-Benz o Volkswagen han hecho lo mismo en los últimos años. La instrumentación digital luce el diseño de la empleada por BMW y ciertamente resulta poco configurable. Me ha gustado más el Head-up Display, pues cuenta con mucha información y no molesta durante la conducción, incluso a los que, como yo, no somos muy partidarios de mantenerlo activado. Curiosamente, no se ha empleado un mando minimalista para la transmisión, sino un selector tradicional. Fotos: Mazda En el apartado práctico, la gran batalla ha generado, primero, un fabuloso espacio en las plazas traseras y, segundo, un maletero de nada menos que 2.019 litros con la segunda fila abatida (proporción 40:20:40). Por si fuera poco, la apertura de casi 90º de las puertas traseras facilita la subida a bordo. Eso sí, el pasajero central se ve afectado por el voluminoso túnel de transmisión, ya que continúa habiendo versiones con tracción total (+ 2.000 euros) en tres de los cuatro acabados. Volviendo al maletero, con las cinco plazas dando servicio, hay 583 litros y un doble fondo donde se guarda un kit reparapinchazos y el subwoofer del equipo de sonido Bose, si bien hay espacio para una rueda de repuesto de emergencia. Mecánica Conocida del CX-30, la mecánica híbrida ligera de gasolina 2.5 e-SKYACTIV G de 141 CV, sin turboalimentación, sigue esa filosofía del 'rightsizing' de Mazda. Curiosamente, la potencia máxima la da a tan sólo 4.500 vueltas (y se alarga hasta las 5.000) y el par máximo, 238 Nm, se obtiene a 3.500, de ahí su buena respuesta en bajas y medias revoluciones. Así lo hemos comprobado en una ruta con muchas curvas lentas cerca de Barcelona. En ellas, el coche ha salido con suficiente brío y no hemos tenido esa fea sensación de quedarse ahogado. Otra cosa es su rendimiento cerca del corte, pues entre las 5.000 y las 6.000 vueltas no hay un último 'punch' que extraiga lo máximo de ella. Es más, el bonito sonido que emana genera una falsa sensación de que el coche corre más de lo que en realidad lo hace: el 0 a 100 se sitúa en 10,5 segundos. Acompañando a este motor, ya no hay un ese magnífico cambio manual de Mazda (con el que posiblemente se sacaría más provecho al propulsor), sino sólo el veterano automático con convertidor de seis velocidades y manejo secuencial con levas, que sin ser un dechado de rapidez, realiza transiciones suaves y, en general, pasa muy desapercibido. En cuanto a los consumos, el medio homologado está establecido en 7 litros cada 100 km y, durante la primera parte de la ruta, con mucho tráfico y circulación más bien lenta, hemos calcado ese registro. En la segunda parte, ya con camino despejado y explorando sensaciones, el gasto ha estado en el entorno de los 10 litros. Por lo tanto, el gasto real en un uso estándar podría situarse en el entorno de los 8 litros, algo que comprobaremos en una prueba por nuestros recorridos habituales. Eso significa que el depósito de 56 litros debería otorgar 700 km reales. Cabe recordar que el motor dispone del sistema de desactivación de dos cilindros y que a esta opción se unirá una versión híbrida basada en el nuevo motor Skyactiv-Z, que llegará en 2027. En marcha En la presentación estática del CX-5 2026, Mazda nos había 'advertido' de un tarado más suave de la suspensión y, ciertamente, el SUV se ha vuelto más equilibrado, lo que lo hace más interesante para un mayor abanico de clientes. Si antes era un coche algo seco al pasar ciertas irregularidades, ahora no. A pesar de perder eficacia dinámica y un punto de diversión, no se trata de otro todocamino anodino más, sino que sigue siendo un SUV al que no se le atragantan las curvas y que, a cambio, se disfruta más en largos viajes. Las diferencias entre los programas Normal y Sport no se aprecian con facilidad, ciertamente. Me ha seguido gustando el tacto de la dirección, pues ofrece cierta resistencia y más información del contacto de los neumáticos que la mayoría de sus rivales. Por último, la insonorización a bordo y las vibraciones del motor han sido objeto de una mayor atención, incorporando en este último caso un eje equilibrador para reducir los ruidos de baja frecuencia. Al no haber 'tocado' autovía, comprobaremos esa reducción de ruidos en otra ocasión. Equipamiento y precio Como comentaba antes, el CX-5 contempla cuatro acabados: Prime Line (35.200 euros sin descuento directo), Center Line (37.200), Exclusive Line (38.700) y Homura (41.480). Los tres últimos son los que están disponibles opcionalmente con la tracción total y, en principio, será el Center Line el más vendido. El equipamiento de serie incluye faros LED, llantas de 17 pulgadas, cámara trasera, Android Auto y Apple CarPlay por cable, climatizador bizona, servicios de Google, pantalla de 12,9 pulgadas, instrumentación digital de 10,25 pulgadas, asiento del conductor con ajuste en ocho direcciones, control del ángulo muerto y reconocimiento de señales de tráfico, entre otras cosas. A los precios más bajos, hay que sumar un destacado valor residual del coche, que permite ofrecer una cuota mensual de apenas 165 euros en el que caso de abonarlo a plazos. Con este vehículo, Mazda ha apostado por subir sus ventas en España un 13% en 2026 y todo apunta a que lo conseguirá. Por cierto, estas tarifas revolucionarias no han implicado acercarse demasiado al CX-30, pues este SUV también ha visto reducido su coste en los últimos tiempos. En cuanto al CX-60, los casi 20.000 euros de diferencia están (parcialmente) justificados al ser híbrido enchufable o diésel. Mazda CX-5 2.5 e-SKYACTIV G AT Homura Motor Gasolina, 4 cilindros en línea, atmosférico, 2.488 cm³, 141 CV + 1 eléctrico (7 CV) Potencia 141 CV entre 4.500 y 5.000 rpm Par máximo 238 Nm entre 3.500 y 3.750 rpm Caja de cambios Automática con convertidor de par, 6 velocidades 0-100 km/h 10,5 s Velocidad máxima 187 km/h Consumo 7 l/100 km Tracción Delantera Longitud 4,69 m Anchura 1,86 m Altura 1,70 m Peso en vacío 1.629 kg Número de asientos 5 Capacidad del maletero 583 l Precio base 41.480 euros