Hace 50 años, el diésel aún desempeñaba un papel secundario en los turismos. Los taxistas lo apreciaban, al igual que los agricultores, que a veces repostaban sus Mercedes-Benz 200 D con diésel agrícola. Sin embargo, en general, en aquella época el motor de gasóleo aún tenía la mala fama de ser un propulsor para vehículos comerciales. Esto cambió pronto, y no sólo por el aumento de los precios del combustible tras la crisis del petróleo de 1973. (En marzo de 2026, uno diría: la historia se repite...). En 1976, Volkswagen amplió la gama del Golf I con dos variantes que marcaron de forma duradera el perfil del coche compacto. Además del deportivo GTI, apareció el Golf D con un concepto diésel completamente nuevo. El motor diésel de 1,5 litros tenía una potencia de 50 CV a 5.000 rpm y se basaba en el diseño del motor de gasolina de igual cilindrada. Con 1.471 cm³ y 80 Nm a 3.000 rpm, se consideró el motor diésel más pequeño y económico del mercado. Según los datos del fabricante, el Golf diésel, con un peso de 800 kilogramos, consumía 6,5 litros cada 100 km, es decir, dos litros menos que el motor de gasolina de la misma potencia. 50 años del VW Golf Diesel Técnicamente, Volkswagen apostó por el sistema de cámara de turbulencia, que garantizaba un funcionamiento muy silencioso (para las condiciones de la época). Dado que el bloque del motor era de fundición gris, pero compartía muchos componentes con el de gasolina, el conjunto sólo pesaba unos 20 kg más que la variante de gasolina. El vehículo aún necesitaba algo de tiempo para precalentarse. Sin embargo, con un acelerador de arranque en frío (KBS) que se accionaba mediante un botón, el tiempo de precalentamiento se redujo a 30 segundos. La demanda aumentó continuamente. También los grandes clientes y las flotas de empresas se sumaron a la tendencia, y los Golf amarillos del servicio postal federal en Alemania se hicieron famosos. En 1977, el Golf diésel más barato en la República Federal costaba 10.950 marcos alemanes, unos 1.500 marcos más que el de gasolina. Volkswagen consolidó su posición con este motor y se convirtió en el mayor fabricante mundial de motores diésel. Volkswagen Golf GLD (1976) Las características básicas del Golf I se mantuvieron prácticamente constantes durante todo el periodo de fabricación: el motor de cuatro cilindros refrigerado por agua estaba situado transversalmente en la parte delantera y la tracción era delantera. La distancia entre ejes era de 2.400 mm. La carrocería medía inicialmente 3.705 mm de largo, aumentó a 3.815 mm a partir de 1978 y varió ligeramente según la versión. 1980: actualización del modelo y el SC En 1980 se llevó a cabo una actualización del modelo. Los pilotos aumentaron considerablemente en anchura y altura, y se rediseñó el salpicadero. Además, Volkswagen lanzó el modelo especial Golf SC. Contaba con un amplio equipamiento adicional, un emblema 'Volkswagen' naranja en la parte delantera y una inscripción SC específica en la parte trasera. En el interior destacaban los asientos con tapizado de tela a cuadros, que recordaban al GTI. Técnicamente, el diésel también siguió evolucionando: la cilindrada aumentó a 1.588 cm³ y la potencia a 54 CV o 40 kW a 4.800 rpm. El par máximo aumentó a 98 Nm a 2.300 rpm. El motor diésel más grande, de 1,6 litros, sustituyó gradualmente al 1.5 D y mejoró notablemente la elasticidad en el uso diario. 1981: eficiencia gracias a la Fórmula E En 1981, Volkswagen respondió al aumento de los precios del combustible con medidas de eficiencia específicas. La versión Fórmula E estaba disponible para el motor de gasolina de 1,1 litros y el diésel. Combinaba una transmisión 3+E (con cuarta marcha larga) con una aerodinámica mejorada gracias a un spoiler delantero del GTI y un indicador de cambio de marcha y consumo. El objetivo era reducir considerablemente el consumo de combustible en condiciones reales de conducción. Estas variantes se comercializaron hasta 1983 y marcaron un enfoque sistemático temprano para reducir el consumo. 1982: el primer GTD En 1982 se dio otro paso tecnológico. Volkswagen presentó un motor de cuatro cilindros y 1,6 litros con turbocompresor fabricado en la planta de motores de Salzgitter. El motor tenía una potencia de 70 CV o 51 kW a 4.500 rpm y desarrollaba 130 Nm a 2.600 rpm. En el Golf GTD, el motor alcanzaba una velocidad máxima de 160 km/h. El turbodiésel combinaba potencia con un consumo moderado y refutaba la imagen del 'Ferrari de gasóleo' lento. Volkswagen Golf GTD Si se deseaba, se podía instalar una caja de cambios 4+E. Estéticamente, el GTD se inspiró en el GTI: contaba con guardabarros ensanchados, neumáticos anchos y un equipamiento interior similar, pero se diferenciaba por una parrilla del radiador con marco cromado. Con ello, Volkswagen consolidó el diésel deportivo en el segmento compacto. Volkswagen Golf TDI (1993) 1993: la revolución TDI En 1993, la tecnología diésel alcanzó un nuevo nivel en el Golf (ya en su tercera generación). Con el turbodiésel de 1,9 litros, Volkswagen introdujo la tecnología TDI (inyección directa). Una bomba distribuidora controlada electrónicamente dosificaba la inyección con precisión. El sistema combinaba un alto rendimiento con un precalentamiento corto, un par motor pronunciado y un consumo drásticamente reducido. De este modo, el TDI volvió a cambiar la percepción de la propulsión diésel y estableció unos estándares de eficiencia que siguen vigentes hoy en día.