Toyota tiene nuevo jefe. Koji Sato, nombrado CEO en enero de 2023, dejará el cargo el 1 de abril. Su sustituto será Kenta Kon, actual director financiero (CFO) de la compañía y considerado como una de las principales figuras detrás de los notables beneficios del fabricante. El movimiento marca el inicio de un cambio de etapa en la cúpula del mayor fabricante de automóviles del mundo, ya que es la primera vez desde 2009 que Toyota coloca al frente a alguien que no es un ‘hombre del automóvil’: ni un ingeniero como Sato ni un piloto como el ahora presidente del Consejo de Administración, Akio Toyoda. Galería: Toyota RAV4 2026 GR Sport presentación estática Como parte de la reorganización, Sato asumirá los cargos de vicepresidente y director de Industria (CIO). Mientras tanto, Kenta Kon se convertirá en el nuevo presidente y consejero delegado (CEO) de Toyota. Según el fabricante japonés, “con esta nueva estructura de liderazgo, Sato se centrará en el conjunto de la industria, mientras que Kon trabajará en la gestión interna de la empresa”. El mes pasado, Sato también fue nombrado presidente de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón (JAMA) y ejerce como vicepresidente de Keidanren (Federación Empresarial de Japón) desde mayo del año pasado. Yoichi Miyazaki, que actualmente es Operating Officer (OO) de Toyota, asumirá el cargo de CFO de Kenta Kon el 1 de abril, manteniendo además su puesto actual. Como si quisieran adelantarse a las críticas por nombrar a un responsable financiero como CEO, algunos directivos de Toyota y el propio Kon señalaron lo siguiente en una rueda de prensa, según Nikkei Asia: “A medida que el sector del automóvil se enfrenta a un entorno empresarial desafiante, crece la necesidad de acelerar iniciativas prácticas de colaboración en la industria para reforzar la competitividad internacional” Kon declaró: “Mi papel es crear un entorno de inversión sólido en el que puedan experimentar libremente con distintas ideas” Ese "refuerzo de la competitividad internacional” resulta llamativo. La industria japonesa del automóvil depende en gran medida de Toyota; tiene participaciones en Subaru, Mazda, Isuzu y Suzuki, y su enorme red de empresas subsidiarias suministra componentes a todo el sector. Como le vaya a Toyota, le va al negocio del automóvil en Japón en su conjunto, y este movimiento podría interpretarse como una forma de reforzar defensas frente a BYD y otros fabricantes chinos. Durante el mandato de Sato, Toyota fue a contracorriente cuando otros fabricantes apostaron más fuerte por el coche eléctrico, para después toparse con la dura realidad. Mientras tanto, las acciones del fabricante japonés subieron un 111% bajo el liderazgo del anterior CEO. Aun así, Toyota ha ido ampliando poco a poco su gama de vehículos 100% eléctricos y planea seguir haciéndolo en los próximos años.