El nombre 'Magnus Walker' es poco conocido en Europa. Sin embargo, este coleccionista ha contribuido a redefinir la forma en que se perciben los Porsche históricos: no como objetos de vitrina, sino como máquinas vivas, para conducir y ser usadas. Por eso, cuando uno de sus deportivos sale a subasta, es noticia, y el que veis en las imágenes es probablemente el Porsche más raro que ha tenido nunca, por lo que merece la pena detenerse a conocer más sobre él. Walker ha tenido de todo en su colección: 911 S, RS, RSR, piezas icónicas que muchos consideran inalcanzables. Sin embargo, el Porsche que más le ha impresionado por su singularidad es precisamente este 911, aparentemente 'normal', de 1976. Un 911 que 'no debería existir' Estamos en 1976. El 911 ha entrado en la era de los nuevos paragolpes con insertos de caucho, la inyección mecánica está a punto de desaparecer y Porsche se prepara para pasar página con el Carrera 3.0. En teoría, los 911 de ese año deberían estar equipados con inyección CIS y, sin embargo, en unos pocos casos, Porsche hizo lo contrario. Fabricó 113 coupés destinados exclusivamente al mercado alemán, todos sin techo solar y equipados con el motor 2.7 con inyección mecánica Bosch. El mismo motor que el legendario Carrera RS de 1973. Una operación de homologación para una serie deportiva que nunca vio la luz. Un proyecto que llegó a nacer fuera de su tiempo. Así se creó el 911 Carrera 2.7 MFI de 1976, uno de los Porsche de serie más raros jamás fabricados. Porsche 911 Carrera 2.7 MFI (Magnus Walker) El motor RS, oculto bajo una piel de los años 70 El corazón del 911 Carrera 2.7 MFI es el Type 911/83: seis cilindros bóxer de 210 CV. Es un motor que no filtra nada, que reacciona a cada milímetro de gas y que pertenece más a principios de los años 70 que a mediados de la década. Sin embargo, todo lo demás pasa casi desapercibido: los parachoques se integran armoniosamente en la línea de la carrocería y el interior parece 'normal'. Pero también por eso resulta tan fascinante hoy en día. Es el último 911 de carretera que se vendió con inyección mecánica. Después de él, esta tecnología sólo sobrevivió en los coches de carreras. El corazón del 911 Carrera 2.7 MFI es el Type 911/83: seis cilindros bóxer de 210 CV. Cómo entró en la vida de Magnus Walker Walker no lo estaba buscando, sino que perseguía un 911 de 1964, el primero de todos. Entonces recibió una llamada, vio algunas fotos de mala calidad y un detalle que no cuadraba: en el compartimento del motor aparecía un sistema MFI donde no debería estar. La sospecha inicial fue un cambio de motor, pero el número de chasis contaba otra historia. Un 9 en una posición en la que no debería existir. Los registros oficiales no mostraban nada. Sólo una investigación más profunda reveló la verdad: ese número identificaba un coche de homologación, un Sondermodell (modelo especial). La transferencia se realizó el mismo día. Discreto, auténtico, irrepetible El ejemplar que se subasta es el número 23 de los 113 fabricados. Conserva el motor original y va acompañado del Certificado de Autenticidad de Porsche. Nacido en color Silbermetallic con interior negro, ha recibido con el tiempo algunas modificaciones personales (asientos deportivos de terciopelo tartán y detalles Carrera) sin perder su identidad. Porsche 911 Carrera 2.7 MFI (Magnus Walker), el interior Es un Porsche que no llama la atención a primera vista, pero que se revela sólo a quien sabe mirar. Para Magnus Walker, que ha tenido muchos Porsche, este es el más excepcional de todos. Ahora bien, ¿quién lo comprará y por cuánto? El coche no tiene un precio mínimo, pero su valor estimado ronda los 212.000 euros. Galería: Porsche 911 Carrera 2.7 MFI (Magnus Walker)