Singer, una empresa californiana famosa por restaurar y personalizar los Porsche 911 históricos, acaba de entregar el primer coche fabricado con el nuevo programa DLS Turbo. Como suele ocurrir, los clientes pueden ponerle nombre a su coche: en este caso, se llama Sorcerer. Fundada en 2009, Singer tiene como objetivo combinar el encanto de los 911 clásicos con la tecnología moderna, creando coches únicos y totalmente personalizados. Rob Dickinson, fundador y director creativo de la empresa, cuenta que el proyecto DLS Turbo es el más ambicioso que han llevado a cabo nunca y que ver el Sorcerer listo para su propietario fue un momento especial y emocionante. Entre fibra de carbono y personalización La carrocería de Sorcerer está fabricada en fibra de carbono y el color elegido se llama 'Fantasia Blue', con un tono más oscuro en la parte trasera, mientras que el estilo deportivo se ve enfatizado por un pronunciado alerón delantero y un gran alerón trasero. El interior también se ha modificado: los asientos están tapizados en cuero gris con inserciones en tejido Alcantara claro y detalles en Champagne, y los instrumentos están hechos a mano. La combinación de materiales y acabados hace que el habitáculo sea funcional pero cuidado, con gran atención a los detalles. Galería: Sorcerer, the Porsche 911 by Singer El 911 se convierte en turbo El motor del Sorcerer es un seis cilindros de 3,8 litros con doble turbocompresor, capaz de desarrollar más de 700 CV y 750 Nm de par motor. Es un propulsor que combina cilindros refrigerados por aire con culatas refrigeradas por líquido y un ventilador eléctrico, y puede alcanzar hasta 9.000 revoluciones por minuto. El Porsche 911 monta una caja de cambios manual de seis velocidades con palanca elevada y mecanismo a la vista, lo que hace que la conducción sea una experiencia envolvente. La suspensión y los frenos se han actualizado para garantizar la estabilidad y el control tanto en carretera como en pista, mientras que los cinco modos de conducción permiten adaptar el comportamiento del coche a las condiciones del terreno o al estilo del conductor. El resultado es un 911 potente pero manejable, capaz de ofrecer un alto rendimiento sin sacrificar la facilidad de conducción. Y con un aspecto, ni demasiado discreto ni demasiado llamativo, que lo hace reconocible con solo un vistazo.