En el momento del lanzamiento del Saveiro, en 1982, nadie en Volkswagen podía imaginar que aquel pick-up compacto seguiría presente en el mercado brasileño durante los 44 años siguientes. Entre su nacimiento como derivación directa de la familia BX (Gol, Voyage y Parati) y la inminente llegada de su sustituto, el Tukan, el Saveiro ha seguido una trayectoria singular, equilibrando el trabajo duro con un atractivo juvenil y ganándose adeptos en ambos frentes. En la actualidad, junto con el furgón Fiat Fiorino (1980), el Saveiro es el modelo con más tiempo en producción ininterrumpida en Brasil, aunque ambos hayan experimentado grandes transformaciones. La primera hornada (1982–1984) El Saveiro debutó en septiembre de 1982, en una época en la que los únicos pick-up brasileños derivados de turismos eran el Ford Pampa (creada a partir del Corcel) y el Fiat Pick-up (un 147 alargado, con caja). Su nombre, inspirado en los saveiros (embarcaciones usadas tanto para el transporte de carga como de pasajeros), reflejaba con precisión su planteamiento híbrido desde el inicio. Mientras que el pick-up de Fiat y, sobre todo, el Pampa eran vehículos comerciales en toda regla, el 'Saveirinho' tenía cierto encanto para 'lucirse' por las calles. Técnicamente, el pick-up heredaba del Gol BX el motor bóxer 1.6 refrigerado por aire. Era un conjunto conocido por su fiabilidad, pero también por su funcionamiento ruidoso y por sus limitaciones de prestaciones cuando iba a plena carga, especialmente en las subidas. Visualmente, esta primera fase se reconocía por un frontal discreto, como el del primer Gol: los intermitentes seguían ubicados en el paragolpes delantero y no junto a los faros, como en el Voyage y el Parati. Con carga, trasera bajada La batalla era la misma que la de Gol, Voyage y Parati: 2.358 mm. Y, como en sus 'hermanos', la suspensión trasera era de muelles helicoidales, en una época en la que los pick-ups usaban invariablemente ballestas semielípticas. Si por un lado esto garantizaba una estabilidad muy buena y un comportamiento parecido al de un turismo, por otro, el área de la caja se veía penalizada por las torretas de la suspensión. Ligera (830 kg), neumáticos radiales de perfil 70 y motor de 66 CV (SAE), el Saveiro era un pick-up pequeño bastante ágil para los estándares de la época, acelerando de 0 a 100 km/h en torno a los 16 segundos y superando los 140 km/h de velocidad punta. En carretera, incluso con carga completa, lograba más de 7,6 litros cada 100 km. Los pocos Saveiro de esta primerísima generación que quedan hoy están muy cotizados entre coleccionistas. Saveiro 1985 - motor refrigerado por agua y frontal de los Voyage y Parati Sale el aire, entra el agua (1985–1990) El primer gran giro en la trayectoria del Saveiro llegó a finales de 1984, ya como modelo 1985, cuando Volkswagen abandonó definitivamente la refrigeración por aire en el pick-up. En un primer momento, el modelo pasó a usar el motor 1.6 MD-270, ya refrigerado por agua: eran 72 CV con gasolina y 81 CV en la versión de ethanol. No tardó mucho y el motor MD evolucionó al AP-600 (que pronto sería rebautizado como AP-1600). Se redujo la carrera del cigüeñal, mientras entraban en escena bielas más largas, nuevos pistones y válvulas. En la gama 1986, otra novedad importante fue la adopción del cambio de cinco marchas. El facelift de 1987, ya con motor AP-600 En 1987 llegó otro restyling. El capó se bajó 5 cm, los faros se acortaron ligeramente y, en consecuencia, la parrilla se ensanchó. El paragolpes se volvió más envolvente. Cada vez más, el pick-up se alejaba de la imagen exclusiva de vehículo de flota. Autolatina: AP y CHT A finales de 1989, VW y Ford todavía exploraban las posibilidades de su reciente matrimonio bajo la forma de Autolatina. el Saveiro pasó a convivir con una situación técnica curiosa: junto al tradicional motor VW AP, el pick-up empezó a ofrecer versiones con el motor AE-1600, que no era otra cosa que el conocido Ford CHT, descendiente directo del motor del Corcel I, nacido del Renault Cléon-Fonte ya en los años 60. Con árbol de levas en el bloque, 73 CV y enfoque en el par a bajo régimen, el AE-1600 se utilizó principalmente en las versiones más sencillas del pick-up (todos los CL y alrededor del 20% de los GL), convenciendo a los usuarios que priorizaban economía, sencillez mecánica y uso duro en el trabajo. Ya el AP-1600 (80 CV), con árbol de levas en culata y correa dentada, ofrecía mejores prestaciones en carretera, mayor elasticidad y una robustez que lo haría legendario en el mundo de las preparaciones. El Saveiro GL, tope de gama, llegó a disponer incluso de un AP-1800 (95 CV): cada vez estaba más asociada a la deportividad. En 1991, el Saveiro acompañó la reestilización más profunda de la familia BX. El nuevo frontal, con faros más estrechos y redondeados, se conoció como “chinesinha”. Fue en ese periodo cuando el Saveiro dejó definitivamente de verse solo como 'coche de albañil' y pasó a formar parte del imaginario juvenil. La serie Sunset, lanzada en 1993 con motor 1.8, abrió el camino para ese reposicionamiento. Dos años después, la serie Summer consolidó la transformación: colores vibrantes, llantas de aleación, barra antivuelco, acabado interior diferenciado e incluso un 'kit de playa', con sillas, tienda y toalla, convirtieron de una vez por todas al Saveiro en un coche para disfrutar. Saveiro Summer G1 La era 'bolinha': modernización sin ruptura (1997–2009) La llegada de la generación G2 marcó la mayor transformación visual del Saveiro hasta entonces. El pick-up creció, adoptó líneas redondeadas y mejoró de forma notable en confort y estabilidad. Los motores AP siguieron siendo los protagonistas, ahora con inyección electrónica multipunto, y el Saveiro TSI (1998–1999) asumió el papel de versión aspiracional, sucediendo a las antiguas series especiales. La versión TSI montaba el motor 2.0 Mi de 112,5 CV. Incluso había asientos Recaro como opción. A finales de 1998 llegó al mercado el mayor rival del Saveiro: el Fiat Strada, que en pocos años le arrebataría el trono como pick-up más vendida de Brasil. VW Saveiro G3 Fun La fase G3, lanzada como modelo 2000, representó el punto álgido del refinamiento del Saveiro. El interior evolucionó en materiales, iluminación y ergonomía. En su gama 2004, el pick-up de VW adoptó la tecnología flex, siguiendo el movimiento del mercado. VW Saveiro Surf G4 Ya la G4, presentada en 2005, priorizó la relación coste-beneficio. Aunque el diseño exterior se actualizó, el interior simplificado generó críticas. Aun así, versiones como la Surf mantuvieron un fuerte atractivo entre el público joven. Esta generación también marcó el fin de la era del motor longitudinal: en 2009, el Saveiro se despidió definitivamente de esa arquitectura. VW Saveiro Trooper CE G5 Motor transversal y nueva identidad (2009–) El Saveiro G5 representó el mayor cambio técnico en la historia del modelo. Desarrollado sobre la plataforma PQ24, pasó a utilizar motor transversal, lo que permitió una cabina más espaciosa, mejor ergonomía y un diseño más actual. La introducción de la cabina extendida amplió el atractivo comercial, mientras que la versión Cross consolidó la imagen aventurera del pick-up. Las fases G6 y G7 trajeron actualizaciones estéticas y mecánicas relevantes, como la adopción del motor 1.6 16V MSI y la introducción de la cabina doble (en septiembre de 2014, como gama 2015), aunque limitada a dos puertas. La gama lanzada en 2023, informalmente llamada G8 por tratarse de otro restyling, intentó reposicionar el Saveiro con un aspecto más robusto y la versión Extreme, enfocada en confort y estilo. Aun así, la llegada de la nueva generación del Fiat Strada (2020), ahora más grande, con cuatro puertas, cambio automático y una mayor oferta tecnológica, alteró de forma definitiva el equilibrio del segmento. El Saveiro pasó a ocupar un papel más limitado. Incluso así, a lo largo de 2025 el Saveiro aún logró mantenerse como el segundo pick-up más vendido de Brasil, con 67.752 unidades, aunque muy lejos del campeón Strada, que registró 142.891 matriculaciones y fue, sencillamente, el coche más vendido del país en todas las categorías.