Las motos eléctricas de aventura siguen siendo un territorio un tanto extraño. La mayoría ya hemos aceptado la propulsión eléctrica para movernos por ciudad, pero en cuanto pisas tierra, todo cambia. La ansiedad por la autonomía, el peso y el control del acelerador pasan a importar mucho más. Por eso el mundo ADV y dual-sport ha pertenecido tradicionalmente a las motos de gasolina: máquinas sencillas y resistentes, a las que puedes darles caña todo el día y aun así volver a casa rodando. Pero también es cierto que en la conducción de aventura no entra en juego la velocidad punta, sino el par, el control y la confianza cuando el firme se complica. Y justo ahí es donde los motores eléctricos brillan. Atentos a Land Moto, un fabricante de motos eléctricas con sede en Cleveland (Ohio). La compañía se ha ido ganando una reputación por hacer las eléctricas de otra manera: nada de estética forzada ni precios disparatados. Sólo máquinas simples y ligeras, centradas en ser fáciles de llevar y accesibles. Su modelo District lo demostró y ahora la compañía lleva esa fórmula al campo con la District ADV. Fotos de: Land Moto Lo que más destaca aquí es el par, con nada menos que 345 Nm. Es una cifra enorme y, sobre el papel, muy superior incluso a la de muchas ADV de gran cilindrada de primer nivel. Además, al ser eléctrica, la respuesta es instantánea: sin embrague y sin necesidad de subir de vueltas. Sólo empuje suave y lineal cuando giras el acelerador, justo lo que se busca en subidas con poca tracción y senderos técnicos. Y no, no es únicamente una moto de asfalto disfrazada para el campo. Land Moto ha rediseñado el tren motriz con un motor de imanes permanentes interno y una caja reductora integrada. Eso se traduce en mejor eficiencia, un control más suave a baja velocidad y un comportamiento más adecuado en pista. También ha añadido frenada regenerativa y marcha atrás, que suena a capricho hasta que te quedas atascado en una senda empinada y necesitas recular para salir. La parte ciclo de la District ADV deja claras sus intenciones off-road. Ofrece 190 mm de recorrido de suspensión delante y 102 mm detrás, además de 229 mm de distancia libre al suelo. La altura del asiento sube hasta 914 mm, situándola de lleno en el territorio dual-sport. Las llantas pasan a ser de radios con el diseño tubeless X Spoke de Land, que aporta resistencia a los impactos. El peso es clave en el campo, y aquí Land Moto ha acertado. La masa en orden de marcha declarada es de sólo 109 kg. Es más ligera que muchas dual-sport de gasolina y muchísimo más que la mayoría de motos eléctricas. Y ahora toca hablar de autonomía. La batería está homologada en 5,5 kWh brutos y 4,8 netos. Land Moto había citado anteriormente hasta 177 km a ritmo de ciudad. En off-road la cosa cambia, aunque las velocidades más bajas por sendero a veces ayudan a la eficiencia. No es una moto para expediciones, pero para rutas de un día y sesiones de trail debería ser una opción viable. Además, la recarga es sencilla gracias a un cargador integrado de nivel 1: la enchufas a una toma doméstica y listo. El precio es donde la cosa puede complicarse un poco. La District ADV estándar arranca en 11.200 dólares (9.500 euros) en Estados Unidos, así que barata no es, pero recuerda que se trata de una motocicleta eléctrica que puedes conducir prácticamente en cualquier lugar.