La unión hace la fuerza, también en el caso de las baterías de estado sólido. Así lo ha entendido China, que ha creado un enorme consorcio sobre este tema, y así lo ha entendido Europa, que ha visto nacer Argylium, una nueva empresa conjunta entre Syensqo y Axens, que se centrará en la investigación de nuevos materiales. La iniciativa también cuenta con la participación de IFP Énergies nouvelles y nace con un objetivo claro: transformar años de investigación sobre electrolitos sólidos en una base industrial concreta, capaz de sostener la futura producción de baterías de nueva generación para la automoción y otros sectores. Entre la investigación y la producción En concreto, Argylium se centrará en el desarrollo y la producción de materiales a base de sulfuros para baterías de estado sólido con el fin de fabricar celdas con mayor densidad energética y capacidad para soportar potencias de recarga más elevadas, reduciendo así los tiempos de parada en la columna de recarga. Pero, además, la empresa conjunta europea también se centrará en el desarrollo de procesos de producción que permitan alcanzar grandes volúmenes rápidamente. Desde este punto de vista, Syensqo cuenta con más de diez años de actividad investigadora y con una línea piloto operativa en La Rochelle, mientras que Axens aporta competencias clave en la ampliación de procesos químicos y su aplicación a escala industrial. En todo esto, el IFP se centrará en la investigación avanzada, en particular en los electrolitos sólidos y sus aplicaciones industriales. Baterías Syensqo para coches eléctricos Foto: InsideEVs En producción para 2030 El objetivo de Argylium es lograr que los materiales para baterías de estado sólido alcancen la madurez industrial en 2030. Según lo declarado, aún se necesitan cinco años para pasar a la producción a gran escala. La hoja de ruta prevé una fase inicial de optimización y validación industrial de los materiales ya desarrollados, seguida de la ampliación de los procesos de producción y la creación de prototipos destinados a los fabricantes de celdas y a las empresas automovilísticas. Por lo tanto, se confirman las previsiones según las cuales los primeros coches eléctricos con baterías de estado sólido se verán alrededor de 2030 (salvo algunas excepciones). La tecnología se adoptará primero en los coches de gama alta y, a lo largo de la próxima década, se irá imponiendo cada vez más también en los modelos más asequibles. Argylium representa un paso estratégico para construir una cadena de suministro europea creíble en materia de baterías de estado sólido. Se trata de una inversión a medio-largo plazo que podría resultar decisiva para reducir la dependencia tecnológica de Europa y reforzar su posición en la próxima fase de la electrificación, en la que China no parece tener ninguna intención de renunciar al liderazgo que ha conquistado.