El mito sobre que las baterías de coche eléctricos son cómo los móviles y la verdad sobre su capacidad a largo plazo Son numerosos los mitos que rodean al coche eléctrico. Es una tecnología que, desde su nacimiento en la era moderna (ya había vehículos eléctricos a principios del siglo XX), ha estado rodeado de desinformación y datos contradictorios que han llevado a que muchos conductores hayan desechado una posible compra. Hoy hablamos sobre el mito de que las baterías de los coches eléctricos son iguales que las de los móviles.A menudo es frecuente comparar un tipo de tecnología con otra, y eso es un error que desemboca en esa desinformación de la que hablábamos en el párrafo anterior. Lo cierto es que ambas baterías usan tecnología de iones de litio, pero las unidades que alimentan los coches eléctricos son más complejas, avanzadas y sofisticadas que las de los móviles para garantizar su durabilidad y resistencia a la degradación con el paso del tiempo y el uso.Diferencias entre las baterías de los coches eléctricos y las de los móvilesLa degradación de las baterías de los coches eléctricos y la de las baterías de los teléfonos móviles tiene un origen común, ya que, como decíamos, ambas están basadas en química de iones de litio, pero tanto el tipo de uso, como la gestión energética y los diseños son totalmente diferentes, lo que provoca que su comportamiento y vida útil sean también muy distintos.En un coche eléctrico, las baterías están diseñadas para soportar miles de kilómetros y muchos años de servicio, mientras que en un teléfono móvil se espera que la batería rinda eficientemente durante solo unos pocos años antes de que el usuario considere necesario cambiar de dispositivo. Esta diferencia en expectativas y diseño hace que comparar directamente la degradación de ambas baterías sin matices sea un error común.Un dato clave para entender la degradación es la tasa anual de pérdida de capacidad. Estudios recientes que analizan datos reales de decenas de miles de coches eléctricos indican que las baterías de vehículos pierden, en promedio, entre el 1,8% y el 2,3% de su capacidad total cada año. Esto significa que, al cabo de 8 años, un paquete de baterías puede conservar más del 80% de su capacidad energética original en muchos casos, lo que es suficiente para seguir ofreciendo una autonomía útil incluso después de un uso intensivo. En términos simples, la degradación de una batería de coche eléctrico suele ser gradual y bastante lenta, de forma que la mayoría de los vehículos no requieren un reemplazo de batería durante toda su vida útil.Además, investigaciones específicas muestran que muchos coches eléctricos conservan más del 90% de su capacidad de batería incluso después de varios años o cientos de miles de kilómetros, lo que pone de manifiesto que estas baterías están optimizadas para un funcionamiento prolongado. Parte de esta durabilidad proviene de sistemas avanzados de gestión de batería (Battery Management System o BMS) y de estrategias de diseño que evitan fatiga y degradación durante los ciclos de carga y descarga, lo que reduce el estrés químico que sufren las celdas dentro del paquete.Menor vida útil en los smartphonesPor el contrario, las baterías de los teléfonos móviles sufren una degradación mucho más rápida. Un ciclo de carga completo, es decir, consumir el 100 % de la capacidad y volver a cargarlo, cuenta como un ciclo de uso. En muchos dispositivos móviles, estas baterías están diseñadas para soportar entre 300 y 500 ciclos de carga completos antes de que su capacidad caiga por debajo del 80%, momento en el cual el rendimiento y la autonomía comienzan a disminuir de forma sensible para el usuario medio. Esto se traduce, para muchos smartphones usados a diario, en una degradación apreciable en 1 o 2 años de uso.La razón de esta diferencia no está simplemente en que los dispositivos móviles y los coches sean distintos, sino en cómo se utilizan y cómo están gestionadas sus baterías. En un teléfono, la batería se carga y se descarga casi todos los días, y muchas veces se llevan los niveles de carga hasta el máximo (100%) o al mínimo del (0%), situaciones que aumentan el estrés químico de los materiales y aceleran la degradación. El diseño compacto y la falta de sistemas activos de control térmico también contribuyen a que el calor, un factor crítico en la degradación de las baterías de iones de litio, afecte más a los móviles.En cambio, en los coches eléctricos se emplean sistemas complejos de gestión térmica que mantienen las baterías en un rango de temperaturas óptimo durante la carga, descarga y funcionamiento general. Además, muchas marcas limitan el estado de carga máximo o mínimo para proteger la batería, evitando que se use el rango completo disponible y reduciendo así el desgaste interno.Otro punto importante a tener en cuenta es el número de ciclos efectivos. Mientras que un teléfono medio puede someterse a cientos de ciclos completos al año, un vehículo eléctrico, con una autonomía de cientos de kilómetros, puede requerir solo un ciclo de carga cada pocos días o semanas, dependiendo del tipo de uso al que esté sometido el vehículo. Esto significa que, incluso con una química similar en las celdas, el estrés acumulado de un coche eléctrico a lo largo de una década puede ser menor que el de un teléfono tras pocos años de uso intensivo.Vida útil esperadaFinalmente, el uso real demuestra que estas diferencias tienen una consecuencia práctica muy clara, ya que las baterías de los coches eléctricos están diseñadas para durar más que la vida útil esperada del propio vehículo, mientras que las baterías de teléfono son un componente que normalmente se degrada de forma rápida a medida que pasa el tiempo y se somete a cargas diarias.Por tanto, aunque ambas tecnologías se basan en baterías de iones de litio y comparten principios químicos fundamentales, la degradación de las baterías de los coches eléctricos y de los teléfonos móviles es distinta tanto en ritmo, como en causas y expectativas de vida útil, lo que desmitifica la creencia de que sufren el mismo tipo de degradación y su vida útil es similar.A todo esto, además, hay que añadir el hecho de que las baterías de los coches eléctricos suelen estar cubiertas por una garantía de unos 8 años (o más, dependiendo del fabricante), asegurando que, durante, ese período de vigencia de la garantía, la batería conservará más de un 70% de su capacidad original.Y cuando una batería de automoción acaba su vida útil en un coche eléctrico, no se desecha simplemente. En muchos casos, esas baterías se reutilizan para otras funciones, como el almacenamiento estacionario de energía en instalaciones domésticas con placas fotovoltaicas, por ejemplo, lo que demuestra que siguen teniendo una vida efectiva mucho más amplia que la batería de cualquier teléfono.