Europa está preocupada: "¿Cómo vamos a hablar de descarbonización usando baterías hechas en China?" La guerra de Irán ha puesto encima de la mesa un problema que la industria automovilística arrastra durante años. El aumento del precio del combustible hasta más de 2 euros por litro para el diésel y la gasolina es solo el inicio.Una menor dependencia del petróleo pasa por asegurar la transición a los coches eléctricos, pero esta tecnología también tiene un inconveniente. La dependencia de China sería prácticamente total con las condiciones actuales.China tiene el monopolio del mercadoLa Unión Europea planea diseñar sus propias baterías de coches eléctricos, pero lleva años de retraso con China. El gigante asiático domina gran parte del mercado con marcas como BYD o el propio CATL, el mayor fabricante del mundo.Desde Bruselas pretende cambiar esta situación de una vez por todas con la aprobación de la propuesta de la Ley de Aceleración Industrial. La Comisión Europea liderada por Ursula von der Leyen ha elaborado una propuesta que tendrá que ser aprobada en el Consejo como por el Parlamento Europeo.El simple hecho de tener una propuesta es un gran paso adelante. Si se cumplen las previsiones de la Unión Europea, este plan permitirá aumentar la competitividad industrial del continente.El PIB de la industria automovilística de la Unión Europea podría crecer del 14% al 20%, casi se duplicaría para el año 2035. El plan es ambicioso, pero mientras tanto tendrán que resistir a lo que denominan como “dumping”.China inunda el mercado con coches eléctricos baratos y componentes. El gigante asiático ha conseguido crear una guerra de precios en la que las marcas europeas no pueden competir.Europa toma medidas desesperadasStéphane Séjourné, comisario de la Unión Europea, ha dejado claro que el reto es enorme. China no solo produce coches eléctricos a un coste extremadamente bajo, también controla todo el mercado, desde los componentes hasta las baterías.“Sin una base industrial, no hay modelo social europeo, ni puede haber transición climática, ni puede haber autonomía estratégica. Ante las subvenciones masivas de algunos competidores y las distorsiones del mercado, nuestras empresas compiten con desventaja en su terreno”, comenta Séjourné.La eliminación de las subvenciones masivas del Gobierno de China a fabricantes y conductores son un punto de partida para la UE. Desde Bruselas esperan destinar más de 100 millones de euros a la producción de baterías, componentes y obtención de materias primas.China vuelve a dar un golpe a Europa, tiene materiales clave como aluminio, litio o tierras raras esenciales para la fabricación de las baterías. La UE ha establecido algunos requisitos a la importación de un país con más del 40% de la cuota: al menos la mitad de los empleados de la empresa deben residir en la Unión Europea.“¿Cómo explicar a nuestros ciudadanos que la descarbonización es una oportunidad si nuestras baterías se fabrican en China? ¿Quién va a invertir en nuestros centros industriales si nuestros productos se ven perjudicados por un dumping injusto? Queremos, y debemos, producir más en nuestros sectores estratégicos”, comenta Séjourné.