Desde el mercado más tecnológico e innovador del mundo llega un posible cambio de rumbo con efectos potencialmente globales. China, hoy líder mundial en penetración de coches eléctricos y soluciones digitales a bordo, quiere limitar el exceso de controles táctiles en los habitáculos. El Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, el organismo gubernamental que supervisa y regula el sector del automóvil en el país, ha presentado una propuesta de reglamento que obligaría a incorporar mandos físicos para algunas funciones básicas de seguridad. Aún no es una decisión definitiva: el texto está en consulta pública hasta el 13 de abril, pero el mensaje a la industria es claro. Mandos físicos obligatorios La propuesta establece que los intermitentes, las luces de emergencia, la selección de la marcha y la llamada de emergencia deban poder accionarse mediante botones o interruptores reales, con una superficie mínima de 10x10 milímetros. Volkswagen ID.Polo, interior En otras palabras, nada de funciones vitales escondidas en submenús o activables sólo a través de la pantalla táctil: el objetivo es reducir distracciones y permitir que el conductor actúe sin apartar la vista de la carretera. En los últimos años, muchos fabricantes han apostado por salpicaderos minimalistas, dominados por grandes pantallas centrales y casi sin teclas físicas, siguiendo el planteamiento popularizado por Tesla y después adoptado por numerosas marcas chinas como BYD o Xiaomi, el grupo tecnológico conocido por sus smartphones y electrónica de consumo que recientemente ha entrado en el sector del automóvil. Es cierto que algunas firmas están dando marcha atrás en esta configuración. Ahí están los ejemplos de Mercedes-Benz o Volkswagen, o las declaraciones de Hyundai. Más control sobre la conducción autónoma La revisión normativa no se limita al interior. El Gobierno chino quiere fijar estándares más estrictos también para los sistemas de conducción autónoma de Nivel 3 y Nivel 4, es decir, aquellos en los que el coche puede gestionar muchas o todas las funciones de conducción en determinadas condiciones. Las nuevas reglas exigen que estos sistemas demuestren un nivel de seguridad, como mínimo, equivalente al de un conductor humano competente y atento. Los fabricantes deberán presentar documentación técnica detallada para demostrar que sus tecnologías son capaces de afrontar tanto la conducción diaria como situaciones críticas de alto riesgo. Además, se define el principio de la 'condición de riesgo mínimo': si el sistema falla o el conductor no responde a una solicitud de intervención, el vehículo deberá ser capaz de detenerse por sí solo de forma segura. También se prevé la regulación de la asistencia remota para los vehículos completamente automatizados, un paso clave de cara a la implantación a gran escala de los robotaxis.