Al Gobierno le preocupa que las gasolineras se aprovechen del descuento de la gasolina y el diésel para subir precios El fuerte encarecimiento de los carburantes en las últimas semanas se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación en España. La subida, rápida y acusada, está teniendo un impacto directo en el día a día de muchos sectores, lo que ha generado un intenso debate que se ha trasladado al Gobierno, donde existe cierta preocupación de que las gasolineras se estén aprovechando del descuento de la gasolina y el diésel para subir precios.Los datos más recientes reflejan con claridad la magnitud de esta escalada en los precios de los combustibles. Según el último boletín petrolero de la Unión Europea, el diésel ha registrado un incremento del 14,1% en apenas una semana. La gasolina, por su parte, también ha seguido una tendencia al alza, con un aumento del 7,7% en el mismo periodo. Medidas para rebajar el precio de la gasolina y el diéselSe trata de subidas muy pronunciadas en un intervalo de tiempo muy corto, lo que explica en gran medida el malestar generado. Ante este escenario, el Ejecutivo ha decidido intervenir con una batería de medidas destinadas a contener el impacto. Entre ellas, destaca la reducción del IVA aplicado a gasolina y diésel, que pasa del 21% al 10%. A esto se suma la liberación de parte de las reservas estratégicas de combustible, una medida con la que se pretende aumentar la oferta disponible y aliviar la presión sobre los precios en los surtidores. Mediante esta iniciativa, el Ejecutivo se comprometió a poner en circulación 11,2 millones de los 122 millones de barriles de productos petroleros de los que disponen las reservas estratégicas nacionales en un plazo máximo de 90 días.El conflicto entre Israel e Irán ha tensionado el mercado energético, generando incertidumbre y afectando directamente al suministro. Una de las consecuencias más relevantes ha sido el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, un punto clave por el que transita una parte importante del petróleo que llega a Europa. Este factor ha contribuido de forma decisiva a la subida del precio del crudo y, en consecuencia, al encarecimiento de los combustibles.Con todo, las medidas adoptadas empiezan a tener cierto efecto en los precios. La gasolina, que llegó a situarse en 1,819 euros por litro hace apenas unos días, se mueve ahora en torno a los 1,56 euros. En el caso del diésel, la caída también es similar, aunque todavía es más caro que la gasolina. De los 2,048 euros por litro registrados hace una semana, el diésel ha pasado a una media de 1,773 euros.A pesar de este ligero respiro, la situación sigue siendo inestable y muy condicionada por la evolución del contexto internacional. Los precios han demostrado ser especialmente sensibles a cualquier cambio en el suministro o en las tensiones geopolíticas, por lo que el mercado continúa en una fase de incertidumbre en la que cualquier movimiento puede volver a alterar el equilibrio alcanzado en los últimos días.Control directo sobre las estaciones de servicioY a esto se suma el factor especulativo al que muchas gasolineras podrían recurrir aprovechando el descuento que conlleva la rebaja del IVA de los combustibles. Cuando entró en vigor el pasado 22 de marzo, la caída en los precios fue directa. Sin embargo, esto podría dar pie a una fuerte subida en los próximos días, donde las estaciones de servicios, motivados por el aumento de la demanda propiciado por los desplazamientos propios de Semana Santa. Para evitar esta especulación, el Gobierno ha puesto en marcha una medida de control que busca impedir un nuevo repunte injustificado en el coste de los combustibles.Por ese motivo, el Ejecutivo exige desde hace unos días a los operadores mayoristas de productos petrolíferos con capacidad de refino a presentar cada semana a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) un informe en el que detallarán el coste al que adquieren los carburantes y el precio al que los venden en las estaciones de servicio.La medida afecta a las más de 12.500 gasolineras, entre las que pertenecen a una red y aquellas independientes, que hay en España. De esta manera, el Gobierno, a través de los ministerios de Economía, Hacienda, Transición Ecológica y Consumo, estudiará si el aumento de los precios está realmente justificado por el incremento de los costes o si, por el contrario, se debe solo a un aumento de los márgenes comerciales.Todas estas iniciativas buscan evitar las consecuencias que tiene el aumento del precio de los combustibles. Cuando sube el diésel y la gasolina se dispara la inflación. El encarecimiento afecta a bienes de consumo y reduce la capacidad de los hogares españoles de afrontar el día a día. Ya ocurrió en 2022 y 2023, y ahora se quiere evitar que se repita en 2026.