El consumo de combustible de un vehículo depende de diversos factores. Muchos de ellos, como la distancia que se recorre, el estilo de conducción o el mantenimiento dependen del propietario del coche. Pero también hay razones por las que el gasto de gasolina o diésel se dispara sin que el conductor pueda hacer nada. Y las temporadas de lluvia son el mejor ejemplo.Por extraño que sueñe, los coches consumen más combustible cuando llueve y hace demasiado viento. De hecho, según El Universal hay varias razones que lo explican y que los conductores deben conocer para, en la medida de lo posible, evitar que el depósito de gasolina se vacíe demasiado rápido.Cuando llueve, tu coche gasta más gasolina: por qué este clima aumenta el consumo y cómo puedes evitarlo Las razones Una de las principales causas por las que la lluvia dispara el consumo de combustible es que el asfalto mojado aumenta la resistencia. Es decir, al coche le cuesta un poco más avanzar y, por lo tanto, el motor se ve obligado a trabajar más para mantener la velocidad. Además, el agua enfría las ruedas y el aceite de transmisión, haciendo que su rendimiento empeore. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la lluvia es sinónimo de cristales empañados y mojados. El agua obliga al conductor a encender los limpiaparabrisas y los sistemas antivaho de la climatización para tener la visibilidad necesaria. También suelen ser necesarias las luces antiniebla, que sumado a la anterior consume más energía de la batería y, por lo tanto, del motor. Otro factor determinante es el efecto de este clima en el tráfico. En los días de lluvia el tráfico suele ser más lento, lo que lleva a acelerones y frenadas más frecuentes. Eso se traduce en una conducción menos eficiente y en un mayor consumo de combustible. Del mismo modo hay que tener en cuenta que la lluvia suele estar acompañada de viento, que también afecta al gasto de gasolina o diésel porque aumenta la resistencia aerodinámica. Por si fuera poco, con la bajada de temperaturas aumenta la densidad de aire, lo cual empeora la aerodinámica del vehículo. Esto quiere decir que el coche tiene que esforzarse más para avanzar lo mismo. Cómo evitarlo Aunque está claro que el conductor no puede evitar la lluvia, el viento y la bajada de las temperaturas, sí puede luchar contra el clima para reducir sus efectos. Por ejemplo, es buena idea esperar unos segundos con el motor al ralentí antes de acelerar para que el motor se caliente. Por otro lado, los especialistas recomiendan revisar la presión de los neumáticos y aparcar en sitios cerrados para mantener la temperatura del sistema.