El precio del litro de gasolina en Estados Unidos está a niveles disparatados. Por eso están pensando en acabar con sus impuestos La estabilidad del mercado de los combustibles ha vuelto a saltar por los aires. En las últimas semanas, los conductores estadounidenses han visto cómo el panel de precios de las gasolineras se convertiría en una pesadilla diaria. Y es que el promedio de la gasolina a nivel nacional llegó a los 1,09 dólares (0,93 euros) por litro el pasado domingo, según información recolectada por la asociación automovilística AAA; esto representa un aumento del 50% desde que inició la guerra.Ante esta situación, el gobierno de los Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una medida drástica: la eliminación temporal del impuesto federal de la gasolina.Una decisión que busca dar un respiro inmediato al bolsillo del consumidor, pero que abre un debate sobre la sostenibilidad de las infraestructuras y la eficacia real de estas intervenciones fiscales.El detonante: conflicto en Irán y precios récordNo es ningún secreto que el precio del 'oro negro' es extremadamente sensible a la geopolítica. El reciente agravamiento del conflicto con Irán ha provocado un shock en la oferta global, disparando el precio del barril de crudo por encima de los umbrales normales.En el país norteamericano, donde la dependencia de tener un coche propio es casi absoluta, el precio medio del galón (3,785 litros) ha superado la barrera de los 4,52 dólares (3,82 euros), alcanzando en estados como California cifras superiores a los 6 dólares (5,09 euros).El Secretario de Energía, Chris Wright, ha confirmado en recientes declaraciones a la cadena NBC que la Casa Blanca está 'abierta a todas las ideas' para mitigar el impacto en el bolsillo de los norteamericanos, incluyendo la congelación del impuesto federal.Este gravamen, que actualmente se sitúa en los 18,4 centavos por galón (unos 4,8 centavos por litro), es la base principal de ingresos para el Fondo Fiduciario de Carreteras, encargado del mantenimiento de las vías públicas en todo el país."Todas las medidas que puedan tomarse para bajar el precio en las gasolineras y reducir los costos para los estadounidenses cuentan con el apoyo de esta administración", según mencionó el señor Wright.Un aumento que ha cambiado el estilo de vida de la gente Para nadie es un secreto que con este aumento hay que realizar cambios o modificaciones en la vida cotidiana de los conductores para combatir la subida del precio de los carburantes.Según el Washington Post, a finales del mes de abril, el 44% de los adultos en EEUU redujo la frecuencia con la que conduce para hacer frente al incremento de los precios.A su vez, el 34% cambió sus planes vacacionales y el 42% recortó gastos en el hogar para poder pagar el costo del combustible. Unas cifras que evidencian los cambios que han tenido que hacer los estadounidenses frente a esta problemática, que se une a la inflación y el aumento del costo de vida.Los dos coches más vendidos en EEUU y su consumoEn Estados Unidos, las marcas Ford y Honda acaparan el primer y segundo lugar dentro de los coches más vendidos del mes de abril. con la Ford F-150 vendiendo un total de 62.048 unidades. Mientras que el Honda CR-V con 42.667 unidades.El repunte de los precios de combustible, que ya promedian los 1,19 euros por litro (4,52 dólares por galón) es vital para la elección de los dos vehículos más vendidos durante el mes de abril.El Honda CR-V, con un consumo combinado de 12,8 km (7,8 l/100 km) en su versión gasolina y unos eficientes 15,8 km/l (6,3 l/100 km) en el híbrido, permite recorrer 100 kilómetros por entre 7,50 y 9,50 euros.La Ford F-150 requiere un esfuerzo mayor: con un consumo medio de 8,9 km/l (11,2/100 km) en sus motores EcoBoost más populares, el coste por cada 100 kilómetros se dispara hasta los 13,30 euros.Cabe recordar que llenar el tanque del Honda de 53 litros cuesta unos 63 euros (74 dólares) y para llenar la de Ford en su tanque estándar de 98 litros cuesta unos 116 euros (136,50 dólares).La posible suspensión del impuesto federal a la gasolina surge como un salvavidas urgente para los conductores en un momento de máxima tensión marcado por el conflicto con Irán.La Casa Blanca se enfrenta a un dilema de cómo compensar esa pérdida de ingresos destinados a infraestructuras, dejando a millones de norteamericanos a la expectativa de si esta reducción será suficiente para compensar las inevitables crisis de un mercado que a corto plazo parece no tener fin.