.Apostar por alternativas más eficientes que fomenten el ahorro energético y reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles. Ese es el objetivo de Alemania y Estados Unidos, que han comenzado a dejar atrás los tradicionales calentadores de gas.La estrategia de ambos países pasa por un cambio gradual en las instalaciones de calefacción de las viviendas nuevas, sustituyendo los sistemas de gas por bombas de calor eléctricas, sin afectar por ahora a los hogares existentes. Con ello, buscan reducir las emisiones de CO₂, abaratar la factura energética en un contexto de precios volátiles del gas y aprovechar mejor las energías renovables.En el caso del país germano, las nuevas instalaciones de calefacción deben funcionar, al menos, en un 65 % con energías renovables. Por su parte, en Estados Unidos, ciudades como Nueva York han impulsado que los edificios nuevos sean totalmente eléctricos. Sin embargo, cabe destacar que esto no supone una prohibición inmediata para todos los hogares.Este cambio no solo afecta al modelo energético, sino también a la forma en la que los hogares se calientan, ya que obliga a apostar por sistemas más eficientes y con menor consumo a largo plazo. Sin ir más lejos, la Unión Europea fijó el año 2040 como tope máximo para la eliminación total de las calderas alimentadas con combustibles fósiles en viviendas.Bruselas prioriza así métodos de calefacción y/o climatización sin combustibles fósiles, limpios y con bajas emisiones como la energía solar (placas solares), la geotermia y aerotermia (bombas de calor), las redes de calor renovables, la biomasa sostenible y el hidrógeno verde. A partir de 2030, el bloque comunitario exigirá que todos los inmuebles de nueva construcción sean de cero emisiones.¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí