Viajar en autocaravana es una opción elegida por cada vez más personas gracias a la libertad que ofrece para moverse sin depender de hoteles ni horarios. Sin embargo, los conductores de este tipo de vehículos siempre se han enfrentado a varios problemas. De todos ellos, uno de los más recurrentes es encontrar un sitio en el que aparcar, especialmente en el caso de las ciudades.Ahora, un cambio en la normativa pretende poner fin a ese problema. Recientemente, el Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto que introduce varias modificaciones en el Reglamento General de Circulación. Una de ellas afecta a las autocaravanas, que podrán aparcar dentro de las ciudades como el resto de vehículos. En profundidad La Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (Aseicar) ha confirmado que el Gobierno ha aprobado una de las reclamaciones más recurrentes dentro del mundo de las autocaravanas: la posibilidad de aparcar en ciudades y pueblos sin distinción alguna frente al resto de vehículos. Eso sí, para aparcar sin recibir una multa, las autocaravanas deberán tener en cuenta ciertas condiciones. El apartado 4 del artículo 92 del texto publicado por el BOE establece que el estacionamiento deberá hacerse "sin extender elementos propios que desborden el perímetro del vehículo, considerando como tal la proyección en planta del mismo". A partir de ahora, las autocaravanas podrán aparcar en ciudad como cualquier otro coche y los ayuntamientos no podrán prohibirloEl estacionamiento también tendrá que completarse de tal forma que el vehículo quede "descansando solo sobre neumáticos, con posibilidad de calzos o cuñas de seguridad" y siempre "sin verter fluidos procedentes del habitáculo". Siempre que se cumplan estas condiciones, los ayuntamientos no podrán imponer sanciones. A tener en cuenta Desde Aseicar recuerdan que los municipios siguen teniendo derecho a poner normas sobre dónde y cómo se puede aparcar en sus calles. La gran diferencia con respecto a la anterior normativa es que, a partir de ahora, las reglas tienen que ser iguales para todo el mundo. Es decir, los ayuntamientos no pueden prohibirle algo solo a las autocaravanas si a los coches normales sí se lo permite.