Casi 60 GT3, una frenada y un caos descomunal: así colapsó el circuito de MonzaLa Generación Z en Japón ha encontrado una nueva (e ingeniosa) forma de tener un Ferrari o un LamborghiniVídeo: así fue el brutal choque de un Toyota Tacoma contra un Nissan GT-R y un McLaren 570S¿Qué tiene una carrera de coches para dejarnos embobados viéndola en nuestras pantallas? La respuesta más rápida y fácil sería el prestigio: unas 500 Millas de Indianápolis o unas 24 Horas de Le Mans ya justifican por ello su visionado, porque se da por sentado que estás contemplando historia en vivo.Otra buena respuesta sería la emoción de una competición encarnizada, algo que no es patrimonio exclusivo de las pruebas prestigiosas y que podemos encontrar en casi cualquier disciplina o categoría si sabemos qué buscar y dónde mirar.Pero en este mundo de los memes, el 'brainrot' y la viralidad, el absurdo cada vez cobra más fuerza como argumento para quedarse a ver "carreras de coches" –pondría más comillas, pero tengo jurada mi lealtad a las leyes de la ortografía– que no son tales, sino más bien las lisérgicas ocurrencias de personajes que, por lo general, no están directamente relacionados con el universo del motorsport, pero consiguen y mueven los recursos que ya desearían muchas escuderías hechas y derechas. Y encima, arrastrando en ello a millones de espectadores.Una de esas figuras es el youtuber francés Sylvain Lyve, un creador de contenido cuyo amor por los coches marcha a la par con su particular vena cómica. Y esta vez, en su canal de Twitch, la ha liado por todo lo alto con su última idea: meter un pelotón de Citroën Ami a correr por un velódromo.La caravana del alegre infiernoTal y como aparece reflejado en el VOD de la propia carrera dentro del canal de Twitch de Sylvain, más de un millón de personas vieron este pasado domingo 'L' Ami Challenge Original Ultra Racing Sport Event', o para acortar 'L.A.C.O.U.R.S.E'. Nosotros, para evitar trabalenguas y sopas de letras, la vamos a llamar por lo que fue: diez streamers galos conduciendo sus Ami como maníacos, persiguiéndose y adelantándose por un velódromo destinado a ciclistas. ¿El objetivo? Conseguir completar 100 vueltas antes de que la batería baje del 10% de carga.Carrera Twitch Citroën AmiY pasándoselo tan bien o mejor que el público, incluso cuando la cosa se iba de las manos y aparecía el 'Safety Car'. No, eso es incorrecto ya que aquí se llamaba 'Unsafety Car', y aunque seguía ejerciendo en la pista la labor elemental de pastorear a los corredores hasta poder continuar con seguridad, el pintoresco Renault Twizy transformado en cruce de Monster Truck con F1 también aportaba entretenimiento al vomitar llamaradas desde el techo.Carrera Twitch Citroën AmiPero incluso de una patochada rodante así ha surgido una píldora de conocimiento valiosa para los que somos curiosos de la automoción: resulta que, según Lyve, los Citroën Ami –y por extensión los Fiat Topolino y Opel Rocks– poseen un limitador de velocidad electrónico a 45 km/h, pero que se puede desactivar... Así, pueden llegar a su auténtica velocidad máxima: unos 60 km/h que, para las condiciones del velódromo, debieron sentirse como saltar al hiperespacio. Más o menos.