Los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) se han convertido en un actor protagonista dentro de la industria del automóvil. Diseñados para mejorar la seguridad al volante y reducir accidentes, muchos de ellos han dejado de ser algo opcional para convertirse en elementos obligatorios según las nuevas normas europeas.De hecho, la Unión Europea quiere seguir ampliando la lista de sistemas de ayuda a la conducción que deben incorporar todos los vehículos. En este sentido, todos los modelos matriculados a partir de junio de 2026 en cualquiera de los Estados miembros deberán incluir de forma obligatoria varios ADAS que hasta ahora eran optativos. Cambios en las normas El 6 de julio de 2026 entra en vigor la fase final de la normativa europea GSR2 (General Safety Regulation), que trae cambios importantes para los vehículos nuevos. Este reglamento tiene como objetivo utilizar la tecnología para reducir el número de accidentes y hacer las carreteras europeas más seguras, algo que, por ejemplo, la DGT ya ha intentado con la baliza V16. Esto, llevado a la práctica, se traduce en que a partir de julio, pasarán a ser obligatorios varios nuevos ADAS en los coches matriculados en la Unión Europea. Uno de los más llamativos es el DDR-ADR, que detecta la fatiga y la falta de atención al volante. Si el sistema interpreta que el conductor tiene síntomas de somnolencia, emite señales visuales y acústicas para generar una reacción a tiempo. Otra novedad es que los vehículos nuevos deberán estar equipados con luces de freno adaptativas intermitentes. Dichas luces parpadean intensamente cuando un coche que circula a más de 50 km/h frena bruscamente para prevenir colisiones en cadena y reducir el número de accidentes causados por conductores que reaccionan demasiado tarde. A partir de julio, estos nuevos sistemas acompañarán a la baliza V16: serán obligatorios en todos los coches nuevos de EuropaAumento de los precios A estos dos sistemas se les suman otros como el 'alcolock', el asistente de velocidad, la alerta de tráfico cruzado o el frenado de emergencia. Una de las consecuencias del aumento de ADAS obligatorios es el aumento de los precios. Diversos estudios sugieren que estos dispositivos encarecen el precio final del vehículo entre 800 y 1.500 euros.