Ahorrar combustible no depende únicamente del tipo de motor o del coche que se conduce. En gran medida, está ligado a cómo se conduce y qué hábitos se mantienen en el día a día. Muchos conductores repiten errores que, aunque parezcan insignificantes, acaban disparando el gasto sin darse cuenta. Frente a ello, existe una conducción más eficiente basada en anticipación, suavidad y mantenimiento adecuado del vehículo que conviene aplicar al igual que se hace en Japón. Suavidad al acelerar Uno de los errores más habituales es acelerar de forma brusca. Esto provoca que la mezcla de aire y combustible no se queme de forma eficiente, generando más consumo y residuos, como el hollín que puede llegar a afectar al catalizador. La conducción eficiente apuesta por una aceleración progresiva. Una buena referencia es imaginar que se transporta un líquido caliente en el salpicadero: cualquier movimiento brusco lo derramaría. Ese mismo principio aplicado al acelerador reduce el consumo y mejora la mecánica. acelerar coche Anticiparse al tráfico El tráfico urbano es uno de los mayores enemigos del consumo eficiente. Muchos conductores aceleran hasta el último momento ante un semáforo en rojo y frenan de forma intensa. El método correcto es el de la anticipación: levantar el pie del acelerador con antelación y dejar que el coche ruede con la marcha engranada. Esta técnica, aplicada de forma constante, puede suponer un ahorro considerable en trayectos diarios. El factor invisible El estado del vehículo influye más de lo que parece. Los neumáticos, por ejemplo, son el único punto de contacto con el asfalto. Una presión ligeramente superior a la recomendada reduce la resistencia al rodamiento. El resultado es que el motor necesita menos esfuerzo para mover el coche, lo que se traduce en menos consumo. Eso sí, la presión debe comprobarse siempre en frío para obtener una medición real. Además, otros elementos como el filtro de aire o las bujías también tienen un impacto directo. Un filtro obstruido limita la entrada de oxígeno, obligando al motor a compensar con más combustible. Los tiempos muertos y el peso Dejar el coche encendido sin moverse es otro hábito poco eficiente. Un motor puede consumir alrededor de un litro por hora en ralentí sin generar ningún beneficio real. En situaciones de atasco total con esperas prolongadas, apagar el motor es una solución más eficiente. El exceso de carga en el coche también juega en contra de la eficiencia. Cada 50 kilos adicionales pueden aumentar el consumo en torno a un 2%. Eliminar peso innecesario del maletero es una de las formas más simples de mejorar el rendimiento. Herramientas, objetos olvidados o cualquier carga extra hacen que el motor tenga que trabajar más en cada aceleración. Atasco autopista Chengdu China Aerodinámica, terreno y planificación A partir de cierta velocidad, la resistencia del aire se debe tener en cuenta. Circular con las ventanillas abiertas o llevar elementos como barras en el techo genera turbulencias que incrementan el consumo. En carretera, es más eficiente mantener las ventanillas cerradas y usar el aire acondicionado con moderación. Además, ajustar la climatización a temperaturas razonables permite evitar un uso excesivo del compresor. Aprovechar la inercia del coche es otra de las claves. Antes de una subida, ganar algo de velocidad en terreno llano permite afrontarla con menor esfuerzo del motor. Al coronar, lo ideal es soltar el acelerador y dejar que el coche descienda utilizando su propio peso. Asimismo, planificar los trayectos evita desplazamientos innecesarios y permite que el motor funcione más tiempo en su temperatura óptima, reduciendo el consumo. Detalles que suman Incluso el momento de repostar puede influir ligeramente. Hacerlo a primera hora de la mañana, cuando el combustible está más frío y denso, permite obtener una mayor cantidad real de energía por cada litro. También conviene evitar repostar justo después de que el camión haya rellenado los depósitos, ya que pueden levantarse impurezas. Manguera gasolina