Con el Mundial ya arrancado, miles de aficionados volverán a sacar banderas, bufandas y camiseras para apoyar a sus selecciones. Muchos también trasladarán esa pasión a sus coches sin imaginar que algunos gestos habituales pueden salir caros. Las celebraciones sobre ruedas forman parte de la cultura futbolera desde hace décadas. Sin embargo, lo normativa no hace excepciones durante los grandes torneos y ciertas conductas pueden acabar en multa, aunque se produzcan tras una victoria. La legislación española no prohíbe expresamente adornar un vehículo con motivos futbolísticos. No obstante, sí establece límites claros cuando esos elementos afectan a la visibilidad, dificultan la identificación del automóvil o generan peligro. Las banderas están permitidas, pero no de cualquier manera Durante los campeonatos internacionales es frecuente ver banderas sujetas a las ventanillas o colocadas en distintos puntos de la carrocería. En España esta práctica puede realizarse siempre que el accesorio esté correctamente fijado, no supere las dimensiones del coche y no comprometa la seguridad durante la circulación. La clave está en que ningún elemento impida el correcto funcionamiento del vehículo. Las matrículas, los retrovisores, los intermitentes y los sistemas de iluminación deben permanecer completamente visibles. Si una decoración tapa cualquiera de estos elementos, el conductor puede enfrentarse a una sanción administrativa. Además, las grandes banderas colocadas de forma improvisada suelen convertirse en un problema cuando aumenta la velocidad. El viento puede desprenderlas y convertirlas en un obstáculo para el resto del tráfico. En caso de circular con cualquier adorno que presente un peligro la sanción partirá desde los 200 euros. El detalle que muchos olvidan cuando salen a celebrar Las celebraciones deportivas suelen trasladarse rápidamente a la carretera. Caravanas de vehículos, ocupantes asomados por las ventanillas y bocinazos constantes forman parte de una imagen habitual tras los grandes éxitos futbolísticos. Sin embargo, la normativa no contempla excepciones por motivos deportivos. Los ocupantes deben viajar correctamente sentados y utilizando el cinturón de seguridad. Sacar medio cuerpo por una ventanilla o por el techo solar continúa siendo una conducta temeraria por lo que es sancionable con 500 euros y, sobre todo, peligrosa. Tampoco está permitido obstaculizar la circulación para mantener unido un grupo de vehículos. Saltarse semáforos, bloquear cruces o impedir el paso de otros usuarios puede derivar en multas que nada tienen que ver con el motivo de la celebración. El claxon no sirve para celebrar goles Pocos sonidos identifican más una noche de fútbol que una ciudad llena de bocinas. Sin embargo, el uso del claxon está regulado y solo puede emplearse en situaciones muy concretas relacionadas con la seguridad vial. La ley solo permite utilizar señales acústicas para evitar un accidente, advertir de un adelantamiento fuera de poblado o comunicar una situación de urgencia. Fuera de esos supuestos, tocar el claxon de forma indiscriminada puede ser objeto de sanción económica. Conductor tocando el claxon. Los móviles siguen siendo una amenaza La tentación de seguir un partido mientras se conduce es cada vez mayor. Los teléfonos móviles permiten acceder a retransmisiones en directo, resúmenes instantáneos y plataformas de vídeo desde cualquier lugar. La normativa española considera una infracción circular utilizando dispositivos visuales incompatibles con la atención permanente a la conducción, es decir, usar cualquier sistema que permita visualizar imágenes mientras el vehículo está en movimiento. La sanción prevista para esta conducta es de 200 euros y la pérdida de tres puntos del permiso de conducir. El objetivo es evitar que la atención se desvíe de la carretera durante varios segundos, algo que puede multiplicar el riesgo de accidente incluso a velocidades moderadas. Además, el uso del teléfono móvil sigue teniendo su propio régimen sancionador. Manipular el dispositivo mientras se conduce supone la pérdida de tres puntos, mientras que llevarlo sujeto con la mano eleva la sanción hasta los seis puntos, además de la correspondiente multa económica. Hay una prioridad absoluta Las celebraciones pueden llenar calles y plazas, pero existe una obligación que permanece intacta incluso en los momentos de máxima euforia. Los vehículos de emergencia conservan siempre prioridad de paso. Las autoridades recuerdan cada año que ninguna celebración justifica bloquear una vía, ocupar completamente una calzada o impedir la formación de los espacios necesarios para facilitar el paso de los servicios de emergencia. La fiesta pasa factura cuando aparece el alcohol Muchos encuentros del Mundial se disputarán en horario nocturno para los aficionados españoles. Esa circunstancia aumenta el riesgo de combinar celebraciones, desplazamientos y consumo de alcohol. Hay que recordar que los límites establecidos para la conducción son 0.25 mg/l en aire espirado y 0.15 para noveles y profesionales. Más allá de la multa por incumplirlo, que parte desde los 500 euros, las autoridades insisten en que la mezcla de alcohol, cansancio y emociones intensas multiplica el riesgo de accidente. Por eso, mientras las banderas vuelven a aparecer en las ventanillas y las calles se preparan para semanas de fútbol, la recomendación sigue siendo la misma que cualquier otro día del año: disfrutar del espectáculo sin olvidar las normas de tráfico.