Por fin el gasóleo da un respiro en plena crisis de los combustibles, pero la gasolina empieza a subir Hace sólo unas horas, la Agencia Internacional de la Energía confirmó que la gasolina será más cara este verano y advirtió de la delicada situación que atraviesa el mercado del petróleo debido a la crisis en Oriente Próximo. Ya lo empezamos a ver, aunque al menos el precio del diésel baja.El ataque a Irán por parte de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero provocó el cierre de la ruta de los petroleros. En consecuencia, el precio del petróleo inició una tendencia ascendente, manteniendo el barril de Brent (referencia en Europa) entre los 100 y 105 dólares, con picos de hasta 120 dólares.Un escenario que contrasta con los 60 dólares que se pagaban por cada barril antes del conflicto y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para la economía mundial, ya que por ahí transita alrededor de una quinta parte del crudo que se consume en todo el mundo.El impacto de la guerra no se hizo esperar y los surtidores de las gasolineras comenzaron a marcar precios cada vez más altos de los carburantes, acercándose peligrosamente a los 2 euros/litro y recordando la situación del verano de 2022.Actualmente, el precio del petróleo se mantiene más o menos estable en el entorno que hemos señalado, en parte porque Estados Unidos ha decidido tirar de sus reservas para cubrir la oferta.También la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP y así tener libertad para producir y vender más crudo, aunque queda por ver cómo conseguirá sacar toda la mercancía por Ormuz.El precio del diésel bajaHoy, el precio de la gasolina en España se sitúa en 1,546 euros/litro de media, apenas 0,003 puntos más que el día anterior, pero esta cifra supone un leve cambio respecto a los registros anteriores. Antes de las hostilidades entre Estados Unidos-Israel e Irán, la gasolina 95 costaba de media 1,475 euros el litro.Sin embargo, el litro de gasóleo se paga ahora mismo a 1,690 euros de media, 0,002 euros menos que ayer. Ya acumula una semana de descenso. No hay que olvidar que este combustible es clave para el sector del transporte profesional.Este encarecimiento de la gasolina y el diésel en las últimas semanas se explica por la presión alcista del crudo en los mercados internacionales y por el aumento de los costes mayoristas que ya están trasladándose al precio final en el surtidor.Aun así, todavía hay margen para que el precio de los combustibles suba más, ya que esos costes mayoristas no se trasladan de inmediato al surtidor.No es normal que el diésel esté más caro que la gasolina. Lo vimos en 2022 y de nuevo ahora. En este caso, la explicación está en la decisión de Rusia de no exportar gasóleo, tras el ataque de Ucrania a varias refinerías rusas hace un mes.Factores que provocan el aumento del precio de los carburantesHay varios factores que influyen en el precio de los carburantes más allá del coste del petróleo en cada momento, como es la logística, los márgenes brutos y su cotización específica, además de los impuestos.Pero también incide sobremanera el contexto geopolítico mundial y los diferentes conflictos que se producen en determinadas regiones del planeta, como Oriente Próximo, o la propia guerra de Ucrania, como hemos señalado más arriba.El último repunte de los precios de los combustibles se produjo tras el lanzamiento de misiles y los ataques a varios buques cerca del Estrecho de Ormuz.Las exportaciones energéticas de Oriente Medio han quedado en gran parte aisladas del resto del mundo por el bloqueo de este enclave estratégico, lo que ha alterado las rutas de suministro y obligado a cientos de buques a permanecer anclados.Sólo transitan los barcos que permite Irán. O, dicho de otra forma: pueden pasar todos los barcos, excepto aquellos cuyas empresas pertenecen a Estados Unidos o países aliados de Washington.Los expertos advierten de que, si el conflicto se prolonga, podría dispararse la inflación y ralentizar el crecimiento económico mundial, un escenario que afectaría de manera más especial a Europa, al ser importadora neta de energía.