Australia permite repostar combustibles más contaminantes por el aumento de los precios en las gasolineras. ¿Podría ocurrir en España? Cualquiera que haya tenido que ir a la gasolinera en los últimos 15 días habrá experimentado una sensación de sorpresa y dolor cuando haya visto el precio de la gasolina y el diésel. Están por las nubes y no parece que vayan a dejar de subir, así que la gente pide que el gobierno tome medidas. Todavía no se sabe qué hará el español (o si van a hacer algo), pero, ¿seguirá el ejemplo de Australia? El país de las antípodas va a permitir el uso de combustibles más contaminantes para que no suban los precios.El medio australiano Car Expert se ha hecho eco del anuncio, por voz de Chris Bowen, Ministro de Cambio Climático y Energía: “Para ayudar a aumentar el suministro y asegurar una presión a la baja sobre los precios, estoy modificando temporalmente los estándares de calidad del combustible de Australia para permitir niveles más altos de azufre durante los próximos 60 días”.“Esto permitirá que alrededor de 100 millones de litros mensuales de gasolina nueva, que de otro modo se habrían exportado, se mezclen con el suministro interno australiano. A cambio, Ampol Australia se ha comprometido a garantizar que este suministro redirigido se priorice para las regiones con escasez y para el mercado mayorista al contado que apoya a distribuidores y recolectores independientes”, añade.El ministro admite que “si bien el consumo de combustible en Australia no ha cambiado, esto ayudará a aliviar la presión sobre las cadenas de distribución interrumpidas por la elevada demanda”.Todo el planeta está en jaque por la guerra de Irán, que, entre otras cosas, está interrumpiendo el flujo habitual de crudo, haciendo que el precio del barril suba y que todos los conductores sufran una subida considerable de los precios tanto de la gasolina como del gasóleo.La cuestión es que cada país tiene unas normas distintas respecto a los combustibles que se pueden utilizar de manera legal, por lo que los que son más exigentes no permiten el uso de los que están menos refinados, que se dedican a la exportación. Esto, a efectos prácticos, hace que el suministro disponible sea menor, algo que ha querido solventar Australia ante la situación de potencial escasez que se avecina.Desde el 15 de diciembre de 2024 toda la gasolina en las estaciones de servicio australianas tiene un nivel máximo de azufre permitido de 10 partes por millón, pero esa normativa se va a relajar durante un tiempo que por el momento no se ha concretado.La medida se ha adoptado ante la compleja situación geopolítica actual, que ha generado incertidumbre entre los conductores. Es por eso que el ministro ha querido tranquilizar a la gente.En el comunicado señala: “Puedo afirmar que, por el momento, nuestro suministro de diésel y gasolina se mantiene seguro. Hoy contamos con la misma cantidad de diésel en Australia que antes de que comenzara esta crisis, y la obligación legal de existencias que las empresas deben cumplir se mantiene en 32 días”.“Estamos observando un gran aumento en la demanda, especialmente de diésel, y entiendo la preocupación de los australianos, pero mi mensaje principal es que todos los envíos de diésel previstos en los últimos días y en las próximas semanas han llegado según lo programado, por lo que no hay motivo para compras de pánico”, añade.Y es que, para asegurar que haya suministro suficiente, los países miembros de la Agencia Internacional de Energía (International Energy Agency, IEA) ha acordado soltar al mercado parte de las reservas que tienen acumuladas. Se liberarán 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas, algo que no ocurría desde 2022, cuando comenzó la invasión de Ucrania.La situación no es halagüeña y en los surtidores españoles, cada día supone una nueva subida de precio. El pasado viernes, 13 de marzo, la gasolina del 95 ya estaba en 1,707 €/l de combustible y el diésel se situaba en 1,830 €/l. La subida en los apenas 15 días que llevamos de conflicto es considerable, aunque todavía queda margen para que alcancen sus respectivos máximos históricos, que fueron de 2,152 y 2,106 €/l, respectivamente.El contexto es grave y, aunque afecta a todo el mundo, los sectores más damnificados son los que tienen un consumo mayor de combustible en su día a día. Asociaciones de autoescuelas o de transporte pesado ya han pedido al gobierno que tomen cartas en el asunto, pero por el momento no ha habido respuesta. Hay quienes claman por subvenciones, como ocurrió en 2022, pero, ¿es posible que se lleve a cabo una medida como la australiana?