Un hombre llena un bidón de combusible.España afronta en los próximos días un escenario de tensión en el sector de los carburantes ante la convocatoria de una huelga nacional en las gasolineras, coincidiendo con el puente del Primero de Mayo, uno de los periodos de mayor movilidad por carretera. Según las organizaciones sindicales, la patronal ha retirado propuestas salariales previamente planteadas y ha presentado una oferta económica que consideran regresiva, en un contexto marcado por el alza sostenida del coste de la vida y de los precios del combustible. Huelga de gasolina La huelga está confirmada oficialmente y se desarrollará en dos jornadas clave: un paro parcial el 30 de abril, de 12.00 a 16.00, y una huelga de 24 horas el domingo 3 de mayo, coincidiendo con la operación retorno del puente. ¿Puedo llevarme combustible a casa? Hay varias normas que se deben cumplir si se quiere comprar un bidón de gasolina. El Real Decreto MI-IP 04, por un lado, especifica que los particulares solo pueden comprar como máximo 60 litros de gasolina o 240 litros de gasóleo. Además, solo se puede llevar en recipientes de máximo 60 litros. A su vez, la DGT regula el transporte de combustibles en un vehículo al ser considerados mercancías peligrosas. Los carburantes deberán llevarse siempre en recipientes homologados para este uso específico, cumpliendo los requisitos obligados como estar fabricados en materiales adecuados para contener hidrocarburos y disponer de un cierre hermético y perfectamente sellado. Multa de 3.000 euros por esto Al ser inflamables y altamente volátiles, los combustibles no pueden llevarse dentro del coche compartiendo espacio con los pasajeros. Y si no queda más remedio que transportar alguna garrafa o bidón con la gasolina, habrá que colocar los recipientes en el maletero y sujetarlos bien para que no se muevan. En el caso de no cumplr con estas normas, las multas de tráfico llegarían a alcanzar los 3.000 euros. Por otro lado, tampoco es buena idea guardar los bidones de gasolina o diésel en casa. El almacenamiento de carburantes se tiene que realizar en un lugar seco y permanentemente ventilado para evitar que sus vapores puedan causar un incendio. Cuidado: el combustible caduca Además, el combustible no conserva sus propiedades indefinidamente. La gasolina se degrada en pocas semanas, adquiriendo sedimentos y perdiendo octanaje, lo que puede generar fallos graves en el motor si se utiliza posteriormente. Existen productos estabilizantes que retrasan este proceso, pero no eliminan del todo la pérdida progresiva de calidad. En el actual escenario, la tentación de almacenar gasolina o diésel puede resultar comprensible. Sin embargo, acumular combustible no solo no garantiza un ahorro real, sino que entraña riesgos, está fuertemente limitado por la ley y puede acarrear sanciones importantes si no se respetan las normas. En la práctica, la opción más sensata sigue siendo mantener el depósito del vehículo con un nivel razonable y planificar la conducción para minimizar los consumos, en lugar de llenar el garaje de bidones. Conducción eficiente y ahorro de combustible 1. Mantenimiento: una operación básica, de cambio de aceite y filtros, ayuda al motor a funcionar mejor y pone la primera piedra de la reducción del consumo, porque las fricciones internas disminuyen. Y además se aprecia al volante, porque el coche irá, en general, más fino que antes. El ahorro oscila entre 0,1 y 0,4 litros cada 100 kilómetros. 2. Neumáticos: incrementar ligeramente la presión de los neumáticos, una o dos décimas por encima del valor recomendado por el fabricante (tampoco más), permitirá también reducir el gasto, gracias a que se consigue una menor resistencia a la rodadura. 3. Aprovechar la inercia: cuanto menos se acelere, menos se consume. Dejar que el coche se desplace por su propia inercia, sin presionar el pedal, es una de las soluciones maestras para recortar el gasto: puede llegar a suponer hasta medio litro menos. 4. Velocidad: la velocidad de desplazamiento es uno de los grandes enemigos del consumo, y basta reducirla ligeramente para empezar a notar los beneficios. En el uso diario, circulando entre el tráfico, resulta complicado sacar partido a esta solución, pero en los viajes por autopista sí que es factible. Bajar de 120 km/h a 110, por ejemplo, puede disminuir el gasto (según modelos) en torno a 0,3 litros cada 100 kilómetros. 5. Aire acondicionado: en la mayoría de coches modernos, el compresor del aire acondicionado está desacoplado del motor, y su conexión apenas tiene incidencia en el gasto de combustible. Pero todo suma y, si la temperatura lo permite, apagarlo ayudará a reforzar el ahorro. En vehículos más antiguos, si suele haber conexión física con el motor, y no utilizar el aire puede llegar a recortar el consumo hasta 0,5 litros cada 100 kilómetros.