Llenar el depósito del coche supone un gasto importante para millones de familias, y por eso reducir el consumo de combustible es una de las principales preocupaciones de muchos conductores. Aspectos como el tipo de motor o el estado del vehículo influyen en el gasto de gasolina, pero también se pueden conseguir grandes ahorros atendiendo a factores relacionados con el estilo de conducción.Los acelerones, las frenadas bruscas o las paradas continuas afectan al consumo de combustible. También lo hace la velocidad a la que se circula, y en este sentido la Dirección General de Tráfico asegura que no a todas las velocidades se gasta la misma gasolina y que, de hecho, hay un punto óptimo. A qué velocidad se ahorra La DGT pone cifra al ahorro de combustible y desvela cuál es la velocidad a la que el coche consume menos gasolinaLa DGT pone el ejemplo de un viaje de 100 kilómetros: si se completa el trayecto a 140 km/h (20 km/h más de lo permitido), el conductor estaría haciendo que su coche consuma entre un 14 y un 16% más, pero si circula a 110 km/h, podría reducir entre un 8 y un 10% el consumo. Aun así, esa no es la velocidad óptima. Según el organismo de tráfico, es a los 90 km/h cuando el motor funciona de forma más estable y sin sobreesfuerzos mecánicos, por lo que reduce al máximo el consumo de combustible. Incluso si se respetan los límites de una autopista y se circula a 120 km/h, se estaría incrementando el consumo hasta en un 30% según la DGT. Además, en la Guía de Conducción Eficiente para Vehículos turismos elaborada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), se añade que para ahorrar gasolina, el conductor "intentará mantener una velocidad constante y adecuada a cada situación, para que su consumo se mantenga dentro de los niveles que marca la conducción eficiente". Más detalles Esta misma guía especifica que más allá de la velocidad a la que se circula, el conductor, con su comportamiento, tiene una gran influencia sobre el consumo de carburante en el vehículo. En este sentido, se recomienda arrancar el motor sin acelerar, comenzar la marcha de inmediato, utilizar marchas largas y cambiar pronto de velocidad para mantener bajas revoluciones, evitar acelerones y anticiparse frente a situaciones imprevistas del tráfico. La guía del IDAE añade que estas prácticas permiten ahorrar entre un 10% y un 25% de carburante y también reducen las emisiones contaminantes y mejoran la seguridad vial.