Señal que anuncia un radar de tramo en la carretera.Cuando los conductores tienen libertad para elegir su velocidad, alrededor del 60% circula por encima de los límites en las carreteras convencionales, y así actúa casi el 50% en las zonas urbanas. El porcentaje baja hasta el 40% en las autovías. Por esta razón, y porque los excesos son un factor recurrente en los siniestros viales, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha este lunes hasta el próximo domingo una nueva campaña especial control de la velocidad. Se trata de una acción desarrollada en el ámbito europeo por la asociación de policías de tráfico RoadPol, por lo que la vigilancia será transfronteriza y estará activa en todos los países adheridos a esta entidad. En España participarán los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y las policías locales y autonómicas que quieran sumarse. “Durante estos días se reforzará la vigilancia en todo tipo de vías urbanas e interurbanas y a cualquier hora del día, especialmente en los tramos donde la velocidad tiene una mayor incidencia en la siniestralidad”, ha explicado Juanjo Arriola, subdirector general de Movilidad y Tecnología de la DGT. Arriola ha recordado la importancia de “respetar los límites de velocidad en todas las circunstancias, de manera especial en aquellos entornos en los que conviven usuarios vulnerables, como peatones y ciclistas”. Velocidad en los accidentes mortales La velocidad inadecuada es el tercer factor concurrente más habitual en los siniestros de tráfico y está presente en más de un 20% de los casos con víctimas mortales, según la DGT. “En 2024 se registraron en España 307 siniestros mortales en los que el exceso de velocidad tuvo una incidencia determinante, lo que supone un incremento del 5,5% con respecto al año 2023”, ha apuntado Arriola. A pesar de estas consecuencias, los comportamientos no han cambiado. En la última campaña específica a cabo por la DGT (del 4 al 10 de agosto de 2025) se registraron “los niveles más elevados de incumplimiento de los límites de las últimas siete campañas realizadas hasta el momento, tanto en vías urbanas como en interurbanas”. Los agentes sancionaron al 6,7% de los automovilistas, frente al 5,5% de 2024. “Reducir la velocidad salva vidas. Por ello, desde la DGT pedimos responsabilidad a todos los conductores para, de manera conjunta, mejorar la seguridad vial”, ha apostillado Arriola. Radares fijos y de tramo Además de campañas periódicas, la DGT utiliza otras herramientas de control de velocidad, como los radares fijos, los radares móviles o el control aéreo desde helicópteros. “El objetivo de estos puntos de control es contribuir a la reducción del número de siniestros mortales y heridos graves”, según Tráfico. España tuvo su primer plan de radares fijos en 2005. Estos y otras medidas han ayudado a reducir el número de víctimas mortales en un 75% desde entonces. El pasado febrero entraron en funcionamiento 33 nuevos dispositivos (20 fijos y 13 de tramo) en carreteras de 11 comunidades autónomas. Los avances tecnológicos también ayudan al control de la velocidad. Desde 2024, todos los vehículos de nueva matriculación incorporan sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés), entre ellos el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA, en inglés), que muestra al conductor el límite fijado en la vía para ayudarle a conocerlo y respetarlo. Velocidad y siniestralidad Los datos confirman la relación entre velocidad y riesgo de siniestralidad: el conductor dispone de menos tiempo para reaccionar ante un imprevisto, la distancia de frenado se amplía y el campo visual se estrecha. Un aumento de la velocidad en 10 km/h duplica la probabilidad de sufrir un siniestro mortal, mientras que una disminución de solo un kilómetro por hora podría evitar más de 2.200 fallecidos al año en Europa, según el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC, por sus siglas en inglés). Además de incrementar el riesgo, también se agravan las consecuencias de los siniestros. A mayor velocidad, mayor gravedad de las lesiones, con consecuencias especialmente graves en los usuarios vulnerables: a partir de 80 km/h es prácticamente imposible que un peatón sobreviva a un atropello, mientras que a 30 km/h el riesgo de muerte se reduce a un 5%.