La Dirección General de Tráfico (DGT) pone en marcha hasta el próximo 15 de marzo una nueva campaña especial de vigilancia y control del uso del cinturón de seguridad y de los sistemas de retención infantil (SRI). La iniciativa forma parte del calendario anual de actuaciones del organismo y se desarrolla de forma coordinada con la red europea de policías de tráfico RoadPol. Durante estos siete días, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, junto con policías autonómicas y municipales que se sumen a la iniciativa, intensificarán los controles tanto en carreteras interurbanas como en zonas urbanas. La vigilancia se centrará en todos los ocupantes del vehículo, independientemente de que viajen en los asientos delanteros o traseros. Además de los controles presenciales, la DGT reforzará la supervisión desde el aire y mediante sistemas automatizados de vigilancia con cámaras instaladas en diferentes vías, tanto convencionales como de alta capacidad. El cinturón reduce a la mitad el riesgo de muerte Los cinturones de seguridad y los sistemas de retención infantil son una de las medidas más eficaces para proteger a los ocupantes de un vehículo en caso de siniestro de tráfico. Según los datos de la DGT, el uso del cinturón reduce a la mitad el riesgo de fallecimiento, alcanza su máxima eficacia en los vuelcos y disminuye la mortalidad hasta en un 77%. En el entorno urbano, la probabilidad de resultar herido grave o fallecer es hasta cinco veces menor cuando se utiliza el cinturón de seguridad. Sin embargo, los datos de siniestralidad siguen mostrando un margen de mejora. En 2025, y con cifras provisionales a 24 horas en vías interurbanas, 157 personas que viajaban en turismos y furgonetas fallecieron sin llevar puesto el cinturón de seguridad o el sistema de retención infantil en el momento del accidente. A escala europea, el problema también persiste. Entre el 25% y el 50% de los ocupantes de automóviles que sufren lesiones mortales no llevaban cinturón de seguridad, según estimaciones del Observatorio Europeo de Seguridad Vial (ERSO). En el caso de los menores, solo entre el 20% y el 50% están correctamente sujetos. Las estimaciones indican que podrían evitarse hasta 900 muertes al año en Europa si el 99% de los conductores y pasajeros utilizaran correctamente los sistemas de retención. Un gesto sencillo que puede salvar vidas Aunque el porcentaje general de uso del cinturón es elevado, las autoridades recuerdan que el riesgo persiste. No utilizarlo en los asientos traseros no solo pone en peligro a quien no lo lleva, sino también al resto de ocupantes del vehículo. En un impacto frontal, la probabilidad de que un pasajero trasero sin cinturón golpee mortalmente a un ocupante de los asientos delanteros puede multiplicarse hasta por ocho. En el caso de los menores, el cinturón de seguridad no es suficiente. Por sus características físicas, necesitan sistemas de retención infantil adaptados a su peso y estatura. En España, los niños con una altura igual o inferior a 135 centímetros deben utilizar obligatoriamente estos dispositivos y viajar en los asientos traseros, salvo en las excepciones previstas por la normativa. El uso correcto de los SRI puede reducir entre un 55% y un 60% el riesgo de muerte o lesiones graves y evitar nueve de cada diez lesiones graves o mortales. No obstante, la DGT advierte de que su uso incorrecto o la elección de un sistema inadecuado puede reducir o incluso anular su eficacia. Multas y estrategia de seguridad vial La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece la obligatoriedad de utilizar cinturón de seguridad y sistemas de retención infantil. No hacerlo, o hacerlo de forma incorrecta, constituye una infracción grave sancionada con una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir. Estas actuaciones se enmarcan en la Estrategia Española de Seguridad Vial 2030, que fija como una de sus prioridades la "tolerancia cero con comportamientos de riesgo" al volante. El plan refuerza la vigilancia sobre factores clave de siniestralidad como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y drogas, la falta de uso de los dispositivos de seguridad o el uso del teléfono móvil durante la conducción.