Cuando escuchamos hablar de radares, lo primero que nos viene a la cabeza es un control de velocidad. Sin embargo, los avances en tecnología han hecho que estos dispositivos evolucionen hasta el punto de poder realizar mediciones más allá de lo rápido que va un coche. Y la Unión Europea quiere aprovecharlo para controlar las emisiones.Desde un tiempo a esta parte, buena parte de las normativas europeas no se han centrado en cómo se conduce, sino en cuánto contaminan los vehículos. Reducir el impacto ambiental de la movilidad es una prioridad, y por eso se van a utilizar radares capaces de medir las emisiones de cada coche que circula. Cambio de normas La Unión Europea da luz verde a los nuevos radares que no son de velocidad: medirán y multarán a los coches por sus emisionesEspaña ya lleva un tiempo queriendo controlar las emisiones de los coches en las carreteras, y ahora esas intenciones se van a confirmar. Y es que, tal y como recogen desde Autopista, la Comisión Europea está tramitando una propuesta legislativa que obligue a todos los países de la Unión Europea a utilizar sistemas de medición de emisiones. El objetivo es detectar a los vehículos que más contaminan y, de esta forma, avanzar hacia un modelo de control ambiental más justo y basado en datos reales. En este sentido, desde la Comisión Europea quieren evitar que un pequeño porcentaje de los vehículos concentren el mayor impacto ambiental. No es para menos, ya que los últimos datos demuestran que el 2% de los vehículos genera más del 40% de las emisiones contaminantes. En lo que se refiere al control de emisiones, España es uno de los líderes y pioneros gracias a la aprobación de la norma UNE 82509:2026 sobre medición remota de emisiones en el tráfico. Ahora las autoridades quieren ir un paso más allá, ya que planean pasar de controles generalistas a una supervisión basada en mediciones reales de cada vehículo. Cómo funcionan los radares España será uno de los primeros países en utilizar el control de emisiones. Concretamente, se trata de sistemas basados en tecnología de teledetección que permite detectar a los vehículos más contaminantes. Estos radares no afectarán al tráfico ni tampoco a la mayoría de los conductores, ya que se concentrarán en vigilar a los que más emisiones generan. Para medir las emisiones, habrá sensores instalados en ambos lados de la carretera para medir y analizar los gases que salen de cada vehículo que pasa por dicha vía. Además, habrá cámaras capaces de identificar la matrícula de cada coche, así como la velocidad a la que circula o la aceleración.