La normativa Euro 7 también se centra en los frenos: quiere que se reduzca drásticamente el desgaste, el polvo fino y los costes de mantenimiento La contaminación que producen los frenos de los coches es el nuevo objetivo de la normativa Euro 7. Al igual que las marcas, como es el caso de BMW, están buscando nuevas estrategias para que sus motores sean menos contaminantes y se adapten a las exigencias del Viejo Continente, ahora tendrán que tener en cuenta esta otra parte del coche. Y precisamente ha sido en Alemania donde ya han encontrado una posible solución. Este año es clave en cuanto a la normativa Euro 7 se refiere, pues cada vez queda menos para que entre en vigor. Esta busca reducir la contaminación de los vehículos y todas las marcas están trabajando para poder adaptarse a tiempo. Ahora esta regulación se ha fijado en los frenos y propone un nuevo cambio en estos para reducir así el desgaste, el polvo fino que generan y rebajar los costes de mantenimiento.El nuevo objetivo de la normativa Euro 7Todas las marcas del sector están trabajando para adelantarse a las exigencias que implantará en un futuro cercano en Europa la normativa Euro 7. Esta reglamentación entrará en vigor en noviembre de 2026 y es un nuevo estándar europeo que busca reducir las emisiones contaminantes para vehículos ligeros y pesados. Esta se centraba en aspectos de los coches, como pueden ser los motores, pero ahora también han puesto el punto de mira sobre los frenos.Las normas anticontaminación generan cambios de rumbo constantes en la industria de la automoción. El año pasado ya avisamos de que la normativa Euro 7 no solo se iba a fijar en los tubos de escape, sino que también lo haría en el polvo proveniente de los frenos. Esto podría traer de vuelta los frenos de tambor, que durante mucho tiempo han sido relegados a un segundo plano. A la lista de elementos contaminantes que busca eliminar esta reglamentación se ha añadido el polvo generado por el desgaste de los frenos y los neumáticos. Precisamente, con la irrupción de tantos coches eléctricos, este problema ha ido volviéndose cada vez mayor. Y es por eso que en Europa han decidido tomar cartas en el asunto y limitar así las partículas que se producen durante el frenado.Hasta este momento, estas partículas no estaban controladas, pero a partir de noviembre de este mismo año sí que lo estarán. En Europa han establecido los siguientes límites: 3 miligramos por kilómetro en los coches eléctricos y 7 para todos los demás coches que pesen menos de 3,5 toneladas. De esta forma, los fabricantes deberán controlar los frenos que fabrican, pues deberán reducir su impacto en el medioambiente. En Alemania encuentran la solución para los frenosActualmente, la mayoría de fabricantes optan por discos de hierro fundido y pastillas orgánicas, pero con la llegada de las nuevas medidas tendrán que cambiar. Para ello, un consorcio alemán liderado por Fraunhofer IWU ha aportado una posible solución. Estos han creado unos nuevos discos de acero inoxidable nitrurado, el cual permite que se reduzca el desgaste más de un 85% y de esta forma cumpla con la nueva normativa.Más allá de reducir el desgaste y los polvos que generan contaminación, que es realmente lo que importa para esta nueva normativa, estos discos que han lanzado en Alemania traen diversas mejoras más. Por ejemplo, su vida útil sería mucho más extensa que la de los tradicionales, pues se estima que será de hasta 300.000 kilómetros. Y en cuanto al peso, estos son muy ligeros, pues el juego de cuatro discos pesa prácticamente lo que un disco de hierro fundido, es decir, 5 kilogramos. Ya se han hecho las primeras pruebas de estos discos en la Universidad Técnica de Chemnitz y los resultados han sido positivos. Estos podrían ser el futuro de los automóviles debido a la normativa Euro 7. En noviembre esta entrará en vigor, y los fabricantes ya saben que deberán centrarse también en la contaminación que producen sus frenos. De esta forma se reducirá el desgaste, los polvos generados y los costes de mantenimiento en el Viejo Continente.