Europa estudia ser más permisiva con el CO2 y permitir emitir hasta 1.000 millones de toneladas más de gases contaminantes La Unión Europea tiene claro su objetivo para los próximos años, pero han descubierto que será más difícil de alcanzar de lo que imaginaban. El aplazamiento en la venta de motores de combustión hasta 2035 es solo el inicio, la guerra de Irán lo ha cambiado todo.El centro del debate está el Sistema de Comercio de Derechos de Emisión (ETS). El organismo de la Unión Europea diseñado para reducir gases de efecto invernadero podría dar marcha atrás para ser más permisivo con el CO2.Nueva política de CO2 de la UEEl funcionamiento del ETS es simple. Las empresas deben comprar bonos para emitir CO2, que cada vez son más escasos y costosos para fomentar alternativas más limpias, es una cuestión de libre mercado.El precio del CO2 se desplomó durante la década de 2010, pero la Unión Europea creó la llamada Reserva de Estabilidad del Mercado para empezar a retirar o liberar derechos.Desde Bruselas ha eliminado automáticamente los permisos sobrantes desde 2024, pero la Comisión plantea dar marcha atrás, al menos parcialmente. Esto permitiría abaratar el precio de producir CO2.El movimiento no es casual, es el resultado de las continuas quejas de marcas de automoción y el sector químico. Los fabricantes como Volkswagen llegaron a alertar de la pérdida de competitividad en Europa si seguían adelante con estas medidas restrictivas.Tensiones geopolíticas y subida del precio del gasLa situación es muy diferente a la de apenas unos meses atrás. El conflicto entre Irán y Estados Unidos ha salpicado a los principales productores de petróleo en Oriente Medio.El precio del combustible y la energía se han disparado, así que la Unión Europea se ve obligada a dar un paso atrás. Los costes de comprar bonos para producir CO2 o posibles sanciones podrían alejar a las marcas.Europa ha dado un giro radical en su estrategia. Desde Bruselas temen que las mayores restricciones puedan empujar inversiones fuera del continente. Esta decisión llega tras el desembarco de las marcas chinas en Europa y un duro golpe para las occidentales.Las presiones para suavizar el ETS no son tan elevadas como unos años atrás, pero empiezan a volver a sonar fuerte en la UE. Si finalmente se flexibilizan los permisos, podrían producirse hasta 1.000 millones de toneladas de CO2 adicionales.La propuesta no es definitiva, primero tendrá que aprobarse en el Parlamento Europeo y someterse a votación entre los Estados miembro. La industria vuelve a llenarse de incertidumbre.