A Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, le preocupa el 'Hecho en Europa': “Excluirlas debilitaría la producción dentro de la propia UE” De repente, se ha generado en los gobiernos europeos una gran preocupación por la industria del automóvil y Bruselas ha impulsado la conocida como Industrial Accelerator Act (Ley de Aceleración Industria) para proteger el sector. El Plan Auto+ está diseñado en esta línea. Sin embargo, esto preocupa a Jim Baumbick, presidente de Ford Europa.Con esa medida, la Unión Europea quiere impulsar la fabricación local con su nueva estrategia ‘Made in Europe’, pero la filial de Ford en Europa cree que habría que revisar la letra pequeña.El fabricante estadounidense sostiene que los legisladores deben garantizar que la nueva política industrial también incluya al Reino Unido y a Turquía, que no son miembros de la comunidad europea, pero que siguen estando profundamente arraigados en la columna vertebral de la industria manufacturera del viejo continente.A principios de este mes, más de 1.100 líderes empresariales y directores generales de toda Europa firmaron conjuntamente un artículo periodístico publicado en toda la Unión Europea, en el que respaldaban los productos fabricados localmente.A Ford le preocupa que el ‘Made in Europe’ pueda afectar a sus plantas de Turquía y Reino UnidoLa propuesta, conocida como Ley de Aceleración Industrial, tiene como objetivo ayudar a la UE a competir más eficazmente con las importaciones más baratas procedentes del extranjero.Poco después de la firma, el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, expresó su preocupación por que la definición de ‘Made in Europe’ pudiera ser demasiado restrictiva si excluye a Turquía y al Reino Unido.“Ford apoya el fortalecimiento de la base industrial de Europa, pero las normas previstas para el ‘Made in Europe’ deben continuar abiertas a socios de confianza como el Reino Unido y Turquía”, afirmó, según el Daily Sabah.“Nuestras fábricas europeas dependen de cadenas de suministro profundamente integradas en el Reino Unido y Turquía, y excluirlas debilitaría la producción dentro de la propia UE”.Dos plazas claveFord considera a Turquía y al Reino Unido como piezas fundamentales de su cadena de suministro europea, en gran parte porque fabrica muchos productos allí. No se trata de una presencia simbólica, sino de una producción que se retroalimenta directamente en la red más amplia.Por ejemplo, en Reino Unido, las plantas de Dagenham y Halewood producen motores diésel, transmisiones y unidades de propulsión eléctrica, mientras que, en Turquía, Ford opera varias fábricas con su socio local Koç Holding, donde se producen modelos como el Transit, el Transit Custom y el Courier. Se trata de los caballos de batalla de la gama, no de proyectos secundarios nicho.Nail Olpak, director de la Junta de Relaciones Económicas Exteriores de Turquía, comprende “que Europa quiera fortalecer su propia industria, pero no podemos aceptar un escenario en el que Turquía, que lleva 30 años integrada en la industria europea y cuenta con una gran capacidad de producción, quede excluida por este enfoque”.Ahora Europa se preocupa por su industria del automóvilAdoptar medidas encaminadas a proteger la industria de tu país es lo más razonable que puede hacer un gobierno, sea del color que sea. En este caso, se trata de una industria no de un país, sino de un conjunto de países que conforman la Unión Europea, antes Comunidad Económica Europea.El problema es que las autoridades llevan años haciendo justo lo contrario, todo lo posible para destruir esa industria que, no olvidemos, da trabajo a millones de personas en el viejo continente.¿Por qué? Pues porque el sector de la automoción europeo era el mejor haciendo coches, pero ha apostado por una tecnología que no domina, como el coche eléctrico. Es China la potencia en este sentido y esto explica la caída de muchos fabricantes europeos, sobre todo, alemanes.Las marcas alemanas trasladaron aproximadamente la mitad de su producción a China para reducir costes. Durante años, los chinos han aprendido a fabricar coches y ahora ese aprendizaje lo aplican a sus propias marcas.Como, además, no tienen que invertir en motores de combustión, porque Europa quiere coches eléctricos para descarbonizar la economía, pues China nos da vehículos a batería mejores y más baratos.Las ventas de modelos europeos en el país asiático se han desplomado, porque ahora los chinos prefieren comprar sus coches. De ahí la pérdida de ingresos de las compañías europeas.Ahora, Bruselas quiere proteger la producción local, pero por mucho que quiera, si China controla la extracción y procesamiento de tierras raras necesarias para producir las baterías, de una u otra manera las marcas europeas dependerán de las chinas.En vehículos eléctricos e híbridos enchufables, los fabricantes europeos no pueden competir con los chinos, porque pueden hacer modelos más equipados y potentes por menos dinero.