El CEO de Ford, Jim Farley, cree que Tesla ya no es la referencia en coches eléctricos y sí estas dos marcas chinas El máximo responsable de Ford, Jim Farley, ha provocado un auténtico terremoto en la industria automotriz al afirmar que Tesla ha dejado de ser el referente tecnológico y operativo en el sector de los vehículos eléctricos, señalando directamente a los gigantes chinos BYD y Xiaomi como los nuevos líderes a batir.Durante una reciente entrevista en el pódcast Rapid Response, Farley explicó que, si bien la compañía de Elon Musk ha desempeñado un papel histórico crucial, actualmente carece de una gama de productos lo suficientemente actualizada para competir con la velocidad de innovación y la eficiencia de costes que llegan desde el mercado asiático.Para el directivo estadounidense, el futuro de la movilidad eléctrica ya no se decide en Silicon Valley, sino en la capacidad de las marcas occidentales para replicar la estructura de suministro y la competitividad de las firmas chinas.La franqueza de Farley no es una crítica gratuita hacia Tesla, a la que reconoce un trabajo excepcional durante la última década, sino una advertencia pragmática sobre el cambio de ciclo que atraviesa el sector. El CEO de Ford sostiene que el fabricante de Texas no ha renovado su oferta de modelos con la frecuencia necesaria, lo que ha permitido que empresas como BYD tomen la delantera.La marca china, que ya superó a Tesla en volumen de ventas mundiales de vehículos eléctricos en diversos periodos, es citada por Farley como el ejemplo perfecto de integración vertical y control de costes. Según el directivo, para que Ford y otros fabricantes americanos puedan sobrevivir a largo plazo, deben dejar de mirar por el retrovisor hacia Tesla y empezar a diseccionar el modelo de negocio de BYD, que actualmente domina mercados estratégicos como el de México con una oferta imbatible.En este nuevo tablero de ajedrez global, Xiaomi ha surgido como la segunda gran sorpresa que obsesiona al líder de Ford. Farley confesó haber estado conduciendo durante seis meses un Xiaomi SU7, traído directamente desde Shanghái a Chicago, y admitió estar tan impresionado con el rendimiento del vehículo que se resiste a dejarlo.Esta declaración es especialmente significativa viniendo de un jefe de Detroit, ya que subraya cómo una empresa tecnológica que acaba de entrar en el mundo del automóvil ha sido capaz de entregar un producto que supera en percepción de calidad y tecnología a las opciones domésticas tradicionales.Además, Xiaomi representa para Ford el riesgo de que la electrónica de consumo y el software se conviertan en los verdaderos diferenciadores del coche del futuro, un área donde las marcas chinas parecen llevar varios cuerpos de ventaja.El diagnóstico de Jim Farley apunta a una realidad incómoda para la industria estadounidense: la capacidad de producción de China es tan masiva que podría abastecer por completo el mercado norteamericano si se le permitiera la entrada sin restricciones.El CEO advirtió que el coste de fabricación de un vehículo chino es drásticamente inferior, en parte gracias a las ayudas gubernamentales pero también a una cadena de suministro de baterías que está años por delante de la occidental. Para Ford, el desafío ahora es desarrollar su propio "proyecto secreto" de vehículo eléctrico asequible, conocido internamente como Universal Electric Vehicle, con el objetivo de alcanzar un precio de venta cercano a los 30.000 dólares. Este desarrollo no busca imitar al Tesla Model 3, sino alcanzar la eficiencia de costes de BYD para poder competir en un mercado donde el comprador ya no está dispuesto a pagar primas de lujo por tecnología eléctrica básica.La estrategia de Ford bajo el mando de Farley ha dado un giro hacia el realismo defensivo y la innovación inspirada en el rival. Al admitir que Tesla ya no es el faro que guía el camino, Ford se libera de la presión de intentar ser una "empresa de software que fabrica coches" al estilo Musk, para centrarse en ser un fabricante extremadamente eficiente que aprenda de los métodos industriales de Xiaomi y BYD.La industria observa ahora con atención si este reconocimiento público de la superioridad china servirá para acelerar la transformación de Ford o si, por el contrario, es la confirmación de que Occidente ha perdido definitivamente el liderazgo en la tecnología más importante del siglo XXI.