¿Un coche autónomo al 100%? He probado el Tesla Model Y en modo FSD (Full Self-Driving) La sensación es sencillamente extraña: te subes a un Tesla Model Y, introduces en el navegador un destino situado en otra ciudad y el coche te lleva hasta allí. Completamente solo. No aceleras (en un Tesla, suministras electricidad), no giras el volante, no frenas. Nada de eso. Solo permaneces preparado para intervenir en cualquier momento. Eso es todo.Bienvenido a bordo de un Tesla Model Y con el software FSD. En el lenguaje de Tesla: "Full Self-Driving (Supervised)". Esto es, al SUV añaden la coletilla "supervisado". Soy el primer periodista alemán autorizado a realizar una prueba en vivo en los Países Bajos, en carreteras abiertas al tráfico. Es decir, en ciudad, en carreteras secundarias y en autopistas. Sin tener las manos sobre el volante. El coche conduce por sí solo. Aunque estoy sentado frente al cockpit, mis manos descansan sobre las rodillas y puedo relajarme.¿Por qué en los Países Bajos?Porque allí, como primer país de la Unión Europea, Tesla ha obtenido la licencia para utilizar la conducción FSD en todo el territorio nacional. Este es mi relato de un día al volante de un Tesla parcialmente automatizado.Pero antes, hablemos de la tecnología. El sistema está basado completamente en software; no requiere hardware especial en el vehículo. Además, a diferencia de los sistemas de asistencia de otros fabricantes que emplean tecnología LiDAR, el paquete FSD se basa exclusivamente en cámaras. Obtiene la información de seis lentes exteriores: dos delanteras, dos laterales a cada lado y una trasera.El sistema se completa con dos cámaras en el interior. Una de ellas supervisa constantemente la atención del conductor y es bastante estricta. Pero sobre eso hablaremos más adelante.También es importante saber que el sistema FSD funciona como un cerebro gigantesco en el que el coche procesa en todo momento las imágenes de todas las cámaras junto con una versión simplificada de mapas digitales y la información del GPS. Además, mediante inteligencia artificial se tienen en cuenta situaciones ya vividas anteriormente.Cómo se siente conducir con FSDEn Ámsterdam me subo al coche con sentimientos encontrados. Sé lo que me espera y, aun así, es la primera vez que me siento en un automóvil en el que no conduzco yo, sino un "compañero informático". Conducimos un Tesla Model Y Long Range de serie. Tomo asiento en el puesto de conducción, tapizado en tela. No es una versión tope de gama.A bordo lleva el paquete de software Full Self-Driving (Supervised), que podría traducirse libremente como conducción altamente automatizada y supervisada. En los Países Bajos ya puede descargarse por 7.500 euros o mediante una suscripción de 99 euros al mes. Si se cruza la frontera, el sistema se desactiva. El FSD para el resto de Europa está en fase de homologación.Antes de comenzar, tengo que ver un vídeo obligatorio de seis minutos y completar un cuestionario de dos preguntas. Listo. Ya estoy preparado para la conducción automatizada. El coche lo está desde el primer momento.El "no" conducirEntonces pulso en la pantalla para activar el FSD y podemos arrancar. Es decir: manos sobre las rodillas y el coche se pone en marcha. Sale lentamente del aparcamiento hacia la calle y el sistema acelera hasta el límite permitido de 50 km/h. Controla la aceleración, la frenada y la dirección exactamente como lo haría yo. Pero todo por sí solo.Durante los primeros minutos tengo el pulso acelerado; es una sensación extremadamente extraña. Aunque me acostumbro rápidamente. La conducción con FSD se siente humana, quizá incluso demasiado humana, porque yo conduciría de forma más suave. El Tesla está configurado de manera bastante decidida. Solo queda una cuestión: ¿qué hacer con las manos?Después de pocos minutos confío en el coche. Permanezco atento, pero relajado. El Tesla esquiva a los ciclistas que circulan por la calzada y respeta la prioridad de la derecha. Como si hubiera una persona al volante. Y la hay, pero conduzco sin conducir realmente.Así transcurren un total de 120 kilómetros alrededor de Ámsterdam, atravesando tráfico urbano, carreteras secundarias y también autopistas a 100 km/h. Allí descubro que la autopista resulta relativamente sencilla para la tecnología, porque las condiciones son más previsibles. Cambios de carril con intermitente, salidas de vía... todo funciona.En ciudad la situación es más compleja. Allí son necesarias decisiones instantáneas. ¡Un ciclista abandona de repente el carril bici y se incorpora a la calzada! El coche lo evita. Completamente solo. Aunque aparcar todavía tengo que hacerlo yo mismo, según me recomienda el empleado de Tesla que me acompaña.¿Se puede engañar al sistema?¿Qué hace uno cuando conduce, pero en realidad no conduce? Hay muchas posiciones posibles para las manos: en el regazo o sobre las rodillas. Pero no se puede coger el teléfono móvil. Si me distraigo demasiado o alejo las manos más de 20 centímetros del volante, el coche reacciona: una barra azul en la pantalla exige atención total.Si exageras, el sistema lanza una advertencia en llamativos colores rojos: ¡toma el control, el asistente se desconectará enseguida! No puedo engañarlo. La cámara detecta cuando cojo el móvil y el coche me llama al orden. ¿Poner las manos detrás de la cabeza? Imposible. ¿Entrelazarlas? Sí se puede. Incluso está permitido llevar gafas de sol.¿Hubo situaciones problemáticas durante la prueba?En total condujimos durante cuatro horas y, en líneas generales, todo transcurrió sin problemas. ¿Hubo situaciones complicadas? No realmente. En una ocasión el coche se pasó un carril de giro y tuvo que dar un rodeo de 500 metros. O vaciló brevemente ante dos carriles para girar: ¿mejor el de la derecha o el de la izquierda? Como una persona incapaz de decidirse.Tampoco le gusta dar la vuelta y regresar por el mismo camino; prefiere asumir un pequeño rodeo, porque le gusta avanzar hacia delante. Además, el coche se quedó detenido dos veces ante un semáforo en verde y simplemente no arrancó. Con una pequeña intervención humana en el acelerador eléctrico continuó la marcha. Y en otra ocasión, en una zona típica de los Países Bajos donde confluyen carretera, camino peatonal y carril bici, el Tesla no fue capaz de encontrar el recorrido correcto. Un ligero giro del volante, el humano toma el control y problema resuelto.En definitiva, no fue una prueba perfecta, pero sí una prueba segura en todo momento. Y como la responsabilidad sigue recayendo sobre el conductor, eso resulta aceptable. También quedó clara otra cosa: Tesla ha abierto de par en par una parte importante de las puertas hacia la conducción completamente autónoma.ConclusiónAsí es como se siente el futuro de la conducción: el FSD supervisado de Tesla supone un salto gigantesco en el camino hacia el automóvil autónomo. Yo estaba sentado frente al volante, pero quien conducía era el Tesla. En ningún momento me sentí inseguro. Estoy profundamente impresionado