Quienes llevaron a cabo los depósitos millonarios que exigían las reservas de los primeros ejemplares del Tesla Roadster allá por 2017 no estarán nada contentos. Tras nueve años de retrasos en su desarrollo y producción, el fabricante de vehículos eléctricos todavía no tiene fecha definitiva para el lanzamiento de su superdeportivo 100% eléctrico. La previsión apuntaba a esta primavera, pero ahora no será hasta agosto, o incluso más tarde, cuando se produzca su puesta de largo. Los continuos cambios en la concepción de la tecnología de propulsores del Roadster y los resultados de los test internos han derivado en un nuevo aplazamiento por parte de Tesla. Un escenario que no están desaprovechando competidores como BYD, que ya ha mostrado al mercado su apuesta por los deportivos eléctricos con el Denza Z, un vehículo con 1.000 CV y que llegará a los concesionarios europeos el próximo mes de julio. El hecho de que Tesla haya pospuesto nuevamente la puesta de largo del Tesla Roadster se suma a un historial de retrasos que dura ya casi una década. Este nuevo aplazamiento del evento arrastra consigo otra consecuencia clave: los plazos para la producción en masa de un automóvil tan exclusivo como complejo se dilatarán, como mínimo, hasta 2027 o 2028, tal como recoge ArenaEV. Una fecha que, viendo los antecedentes, todavía genera escepticismo. Un prototipo con casi diez años de vida y sin sucesor definitivoDiez años de promesa de exclusividad y deportividad sin fecha oficial de llegada Diez años de promesa de exclusividad y deportividad sin fecha oficial de llegada Como decimos, la situación está generando malestar entre los compradores que depositaron fianzas de entre 50.000 y 250.000 dólares hace nueve años. La aspiración a un superdeportivo único y con unas capacidades técnicas no vistas en el mercado llevaron a algunos compradores a dar el paso hace casi una década. Ahora, con el mercado en plena evolución y alternativas ya en las carreteras, el Tesla Roadster ha perdido parte de su atractivo y carácter selecto. Un carácter distinguido del que Tesla quiere dotarlo de nuevo. Para ello, trabaja en colaboración con SpaceX, la empresa aeroespacial también liderada por Elon Musk, de cara a desarrollar propulsores de gas frío para el apartado de la aceleración del Tesla Roadster. Con ellos, el vehículo no solo dispondrá de un paso de 0 a 100 kilómetros por hora único, sino que se convertirá durante un instante en un coche volador al contar con capacidad para elevarse brevemente del suelo. Dos variantes y un mercado expectanteAsí lucirá el interior del Tesla Roadster Así lucirá el interior del Tesla Roadster Esta tecnología aeroespacial marcará la diferencia entre las dos variantes que Tesla planea comercializar. El modelo de acceso será una versión estándar desprovista de componentes propios de los cohetes. Por encima se situará la opción premium, que incluirá el paquete especial de SpaceX; una configuración que sustituye los asientos traseros por aproximadamente diez propulsores de aire frío destinados a pulverizar los registros de frenado, agilidad en curva y aceleración, pues promete pasar de cero a cien en apenas 1,1 segundos. El caso de Tesla con su Roadster ya no se puede catalogar como un retraso estratégico utilizado como herramienta de marketing. En esta ocasión, ha pesado más la ambición de la idea que una ejecución que ha resultado mucho más compleja de lo previsto. Traducir a la ingeniería real la unión de propulsores de cohete en un vehículo deportivo suena apasionante para los amantes de la velocidad, pero se ha revelado como un auténtico dolor de cabeza para los equipos de diseño y desarrollo de la compañía.