Adiós a los Model X y Model S, el futuro de Tesla cambia de esta forma y se aleja de los coches Tesla ha puesto punto final a una de las etapas más importantes de su historia: la compañía de Elon Musk ha terminado definitivamente con la producción de los Model S y Model X, los dos vehículos más veteranos de la compañía, que han estado a la venta durante más de una década y fueron los artífices iniciales que ayudaron a convertir a Tesla en uno de los fabricantes más influyentes del mundo. La decisión marca el final de una era y también confirma el cambio estratégico que está viviendo la empresa, cuyo foco ya no está únicamente en los automóviles.Los últimos Model S y Model X han salido de la fábrica de Fremont, California, donde se han producido desde sus respectivos lanzamientos. El Tesla Model S llegó al mercado en 2012 y fue el vehículo que consiguió demostrar (o al menos sembrar la duda) de que un coche eléctrico podía competir en prestaciones, autonomía y tecnología con las mejores berlinas de lujo. El Tesla Model X, presentado en 2015, llevó esa filosofía al segmento SUV y se convirtió en el modelo más peculiar de la casa gracias a elementos tan distintivos como sus puertas traseras de tipo alas de gaviota, que se abren de manera vertical.Sin embargo, el paso de los años y el éxito comercial de los más asequibles Model 3 y Model Y fueron relegando a ambos modelos a un papel cada vez más secundario. Las ventas de los vehículos premium de Tesla habían caído tanto que apenas representaban una parte testimonial de las entregas totales de la compañía. Eso, sumado a su antigüedad, ha hecho que Tesla decida ponerles punto y final para dedicar sus recursos a otros menesteres, no siempre relacionados directamente con el mundo de lo automoción.Eso sí, antes de pasar a eso, para despedirlos la compañía ha lanzado una edición final denominada Signature Edition. Se trata de una serie extremadamente limitada formada por solo 350 unidades: 250 Model S y 100 Model X. De hecho, su exclusividad fue tal que estas versiones no estuvieron disponibles para el público general, sino que fueron ofrecidas mediante invitación a algunos de los clientes más fieles de la marca. A nivel técnico eran idénticos a los modelos normales, pero contaban con elementos de diseño específicos, como el color de la carrocería o las llantas. No cabe duda de que pocos o ninguno pisarán la calle y acabaran como piezas de colección, ya sea para disfrute personal o para especular de cara al futuro.Pero la desaparición de los Model S y Model X no responde únicamente a una cuestión comercial, aunque sea algo que haya ayudado bastante. La medida forma parte de una transformación mucho más profunda dentro de la compañía.Elon Musk lleva mucho tiempo insistiendo en que Tesla debe dejar de ser vista solo como un fabricante de automóviles para convertirse en una empresa centrada en la inteligencia artificial, la robótica y la autonomía. De hecho, la propia compañía ha confirmado que parte de la capacidad productiva liberada por estos modelos se destinará a la fabricación del robot humanoide Optimus.Éste se ha convertido en uno de los proyectos más ambiciosos de Tesla, ya que su objetivo es desarrollar robots capaces de realizar tareas industriales, logísticas e incluso domésticas. Musk ha llegado a afirmar en varias ocasiones que el potencial económico de este negocio podría superar ampliamente al de los automóviles eléctricos, así que está destinándole recursos. La fábrica de Fremont, donde durante años se ensamblaron los Model S y Model X, será una pieza clave en esa estrategia.De manera paralela, Tesla está apostando gran parte de sus recursos por el desarrollo de la conducción autónoma y por el Cybercab, el robotaxi que prescinde directamente de volante y pedales. Ha sido concebido para operar de forma completamente autónoma y representa la visión de Musk de un futuro basado en flotas de transporte sin conductor. El directivo ha señalado incluso que Tesla producirá más Cybercab que cualquier otro modelo de su gama actual, una declaración que evidencia hasta qué punto la compañía considera que su futuro está ligado a la autonomía y no a los coches tradicionales.Eso sí, del dicho al hecho hay un trecho y, aunque la retirada de los Model S y Model X debería ayudar a seguir ese camino, la realidad es que los avances en este campo están siendo más lentos y limitados de lo que le gustaría a Musk. La marca estadounidense sigue con el desarrollo de las capacidades autónomas de su vehículo, pero se está retrasando en las fechas anunciadas originalmente, dejando claro que todavía queda mucho camino por recorrer.