Los 30 coches más bonitos de la historia de la automociónLos 15 clásicos europeos más populares en Instagram10 eventos imprescindibles para amantes de los clásicos Las cotizaciones de los coches clásicos no sólo están impulsadas por la implacable ley de la oferta y la demanda, también reflejan su carácter como iconos dentro de la historia de la automoción y la huella que han dejado en el gran público. Y, cuando algún modelo concreto se cotiza por debajo de lo que suele pagarse por sus rivales coetáneos, en esa ausencia de valor económico se refleja, también, cómo la clientela le negó o retiró su cariño.Algo así le sucede al Ford Escort XR3. Surgido a principios de los ochenta como una nueva interpretación de la deportividad asequible que rompía con los anteriores Escort Mexico y RS2000 de propulsión trasera, el XR3 optó por una sencilla carrocería compacta -casi como el coche que dibujaría un niño pequeño sin saber de coches- y un esquema de tracción delantera y motor delantero transversal para atacar al VW Golf GTI en su propio juego.Y, al menos hasta 1985, lo consiguió: el buen hacer de la antigua Ford Motorsport en Boreham (Reino Unido) -nada que ver con el explosivo y rimbombante 'Team RS' que vendría después- dotó al Escort XR3 con una buena relación peso-potencia y una agilidad que lo convirtieron en un ídolo mecánico para toda esa 'working class' británica que aún tenía la oficina pública de empleo como su segunda casa.Sin embargo, ese romance entre el XR3 y los sufrientes obreros terminó abruptamente en 1986. Ese año, Ford realizó una renovación profunda en el Escort Mk3 que incluía cambios estéticos, muchos equipamientos hasta entonces inéditos -aunque la mayoría opcionales- y, bajo el capó, un progresivo abandono de los carburadores en favor de la inyección electromecánica Bosch K-Jetronic, que convertiría al XR3 en XR3i. Pero enseguida los periodistas de la época vieron que sus 105 CV no tiraban con la misma solvencia del lastre de peso que conllevaban todos esos extras y los primigenios sistemas antipolución que ya empezaban a ser obligatorios. Así pues, los más entusiastas del óvalo eligieron esperar al RS Turbo para tener un Escort Mk3.5 (o Mk4) realmente deportivo.Ahora, cuatro décadas después y gracias al encargo especial de un cliente, Tolman Engineering ha hecho por fin justicia con el Escort XR3i, en un restomod único que cumple los sueños de su propietario y, a buen seguro, hará también las delicias de cualquiera que alguna vez tuviera relación con este incomprendido modelo.Un homenaje a las siglas XR y a sus entusiastasAl igual que en sus otros proyectos, Tolman narra la historia de este particular Escort XR3i en su página web. Y los entendidos de los 'Fast Fords' europeos que la lean seguramente esbozarán una sonrisa pues, en lugar de injertos infernales, Tolman ha seguido al pie de la letra los deseos de originalidad de su cliente y ha aplicado sobre esta unidad absolutamente todas las mejoras que la comunidad de entusiastas del XR3 ha desarrollado a lo largo de las décadas, con la precisión -eso sí- de la más refinada ingeniería.Tolman Ford Escort XR3i RestomodAsí, partiendo de una carrocería perfectamente reconstruida -incluyendo varias adiciones y reemplazos de chapa para resolver corrosiones-, Tolman ha refinado esa sabiduría popular para atacar directamente los defectos del XR3i, empezando por el motor donde han optado por la conocida transformación ZVH, esto es, combinar el bloque CVH 1.6 original con la culata de doble árbol de levas de los Zetec posteriores, lo que da como resultado un motor mucho más potente y más dispuesto a subir alto de vueltas. La potencia de estos ZVH suele variar en función de si se aplican o no otras mejoras adicionales, pero Tolman se ha 'conformado' con extraerle 150 CV que despejan cualquier duda del pasado. Ahora, sí que corre.Tolman Ford Escort XR3i RestomodEl segundo foco de las mejoras realizadas por Tolman está en el chasis, el gran punto débil de los Escort Mk3 en líneas generales. Aquí, la compañía británica también ha adoptado soluciones de la comunidad Ford como los tirantes auxiliares delanteros del RS1600i, la variante deportiva más rara del Escort Mk3 y base de su homologación como Grupo A en la época.Tolman Ford Escort XR3i RestomodUn juego de amortiguadores Bilstein modernos, una barra estabilizadora fabricada ex profeso y frenos AP Racing -incluyendo discos atrás en sustitución de los tambores originales- refuerzan este apartado junto a las llantas de 15 pulgadas, creadas artesanalmente por Tolman respetando el mismo diseño de las originales Ford en 14.Tolman Ford Escort XR3i RestomodUn cambio general de bombillas por lámparas Led y un inmovilizador antirrobo con geolocalización -otra buena mejora para evitar otro de sus males, su poca protección ante los amigos de lo ajeno- rematan un vehículo único que, más que un restomod, representa lo que muchos sentimos que Ford debiera haber hecho en aquel lejano 1986. Pero, una vez más, más vale tarde que nunca.