Ford siempre ha tenido buena mano para los cambios de diseño extremos, de esos que hacen que la prensa especializada tenga que parar un momento a respirar hondo. Como ejemplos recordamos la 'bañera' (Taunus 17M) de 1960 o el Sierra de 1982, que con su silueta aerodinámica marcó el final de la era Cortina de líneas angulosas. En 1996 llegó el siguiente golpe de efecto: un coche pequeño llamado Ford Ka. Hoy, en 2026, la primera generación cumple orgullosa 30 años y, aunque para muchos todavía parezca el típico usado para conductores noveles, a nivel técnico y estético entra definitivamente en el nicho de los clásicos oficiales. Primer golpe en el segmento sub-B A finales de 1996, Ford se adentró en un territorio nuevo, el segmento sub-B, que más tarde se popularizaría como la categoría de los urbanos. Con ello, la marca de Colonia se convirtió en el primer fabricante 'alemán' con una propuesta seria en esta clase. El Volkswagen Lupo todavía se hacía esperar por entonces, mientras Francia ya presumía de éxito con el Renault Twingo. El Ka, con 3,62 metros de longitud, debió su existencia irónicamente al crecimiento del Fiesta. Si en su debut en 1976 medía apenas 3,56 metros, en 1996 ya había crecido hasta los 3,82 metros. El centro de desarrollo de Merkenich aprovechó la ocasión y colocó la contrastada técnica del Fiesta bajo una carrocería completamente nueva y radical. El Ka (cuyo nombre, por cierto, tenía raíces egipcias y describía una especie de fuerza vital) fue el primer modelo de producción con el llamado diseño 'New Edge'. Esta mezcla de volúmenes redondeados y aristas marcadas definiría más tarde también al primer Focus y rompía de forma contundente con el 'bio-diseño' de principios de los 90. Planchas de plástico y un interior sorprendente Su imagen quedó dominada por unos enormes paragolpes de plástico sin pintar. En ciudad era tremendamente práctico, aunque dividió opiniones. Aun así, el Ka no pasó desapercibido. La prensa especializada llegó a comparar entonces circular por el centro de las ciudades con "un paseo por la pasarela de la moda". Pero la utilidad no se quedó atrás. Con una batalla inusualmente larga para su clase, de 2,45 metros, el Ford ofrecía un espacio sorprendente. Incluso cabían dos cajas de agua en el maletero y la altura libre al techo se consideró llamativamente generosa. El equipamiento tampoco desmerecía: asientos regulables, banqueta trasera partida y dirección asistida (en la versión de 60 CV) formaron parte del conjunto. Motores: lo conocido bajo el capó Bajo su estética vanguardista, Ford se mantuvo conservadora. En el lanzamiento hubo dos motores de cuatro cilindros y 1,3 litros con 50 o 60 CV. Con cifras de aceleración de hasta 17,7 segundos en el 0 a 100 km/h, el Ka no estaba pensado para ganar duelos en los semáforos, pero convenció por su comportamiento. Entraba en curva de forma casi neutra y a menudo ofrecía más diversión al volante que coches bastante más caros con aspiraciones deportivas. Con el paso de los años, Ford amplió mucho la gama: la serie limitada 'Edition Lufthansa' (1997) incluía asientos de cuero ribeteados en amarillo, por nada menos que 23.500 marcos alemanes (unos 12.000 euros). Mucho más barato fue, en enero de 2005, el Ka Student por sólo 7.990 euros. Ford Ka 'Lufthansa' Ford Ka 'Lufthansa' Ford Streetka Imágenes de: Ford Desde 2000 se ofreció un techo de lona eléctrico con función One-Touch. En 2002 la apuesta fue aún más decidida: llegó el Streetka fabricado por Pininfarina con 95 CV, un auténtico reclamo para los amantes del sol. En 2003 apareció el Sportka, que con el motor 1.6 del Streetka y una puesta a punto más firme resultó francamente entretenido. Por cierto, su publicidad contó con un tal Wayne Rooney, delantero del Manchester United. Balance tras 1,5 millones de unidades En junio de 2002, salió de la línea de montaje de Valencia el Ka número un millón. Un dato llamativo: alrededor del 65% de los compradores eran nuevos clientes, un nivel de conquista que pocos modelos de la marca lograron. En 2008 finalizó la producción tras 1,5 millones de unidades.