Con la subida de los combustibles sin control, en Francia han tomado una medida drástica: controlar las gasolineras para evitar abusos En plena escalada del precio de los combustibles en Europa, el Gobierno francés ha decidido tomar cartas en el asunto y va a vigilar de cerca a las gasolineras para evitar posibles abusos en los precios de los carburantes. El Ejecutivo considera que el aumento registrado en los surtidores en los últimos días podría no estar justificado únicamente por la situación internacional, por lo que ha puesto en marcha un plan de controles intensivos.El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció un “plan excepcional” que contempla 500 inspecciones en estaciones de servicio en apenas tres días. Estas comprobaciones se realizarán entre el lunes y el miércoles y estarán a cargo de los servicios antifraude del país.Francia quiere evitar los abusos en los precios de los combustiblesLa magnitud del operativo da una idea de la preocupación que existe en París. Según explicó el propio primer ministro en un mensaje publicado en su cuenta de X (anteriormente Twitter), esos 500 controles equivalen aproximadamente al número de inspecciones que las autoridades realizan normalmente durante un semestre completo.El objetivo es comprobar si las subidas que están aplicando algunas gasolineras responden realmente a la evolución del mercado o si, por el contrario, se están produciendo incrementos injustificados aprovechando el contexto internacional.“La guerra en Oriente Medio no puede servir de pretexto para subidas abusivas de los precios en los surtidores”, advirtió Lecornu al anunciar el plan de inspecciones. Con estas palabras, el Gobierno francés deja claro que quiere evitar que la incertidumbre geopolítica se utilice como argumento para aplicar incrementos que no estén respaldados por el coste real del combustible.En paralelo, el Ejecutivo francés intenta transmitir un mensaje de calma sobre el suministro energético. El ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, ha insistido en los últimos días en que no existe riesgo inmediato de escasez de hidrocarburos en Francia pese al conflicto en Oriente Medio.Sin embargo, lo que sí se ha notado ya es el impacto en los precios. Según las estimaciones del propio Gobierno francés, el coste del combustible en las estaciones de servicio del país ha subido entre 5 y 20 céntimos por litro en apenas una semana.Ese aumento ha generado inquietud entre los consumidores y también presión política sobre el Ejecutivo. Algunas formaciones han reclamado medidas para amortiguar el impacto de la subida en el bolsillo de los conductores.Entre ellas se encuentra la Agrupación Nacional, el partido liderado por Marine Le Pen, que ha pedido al Gobierno que reduzca los impuestos sobre los carburantes para compensar el incremento de precios.Sin embargo, el Ejecutivo ha descartado por ahora esta posibilidad. El principal argumento es que una rebaja fiscal tendría un impacto muy importante en las cuentas públicas.Las autoridades francesas consideran que el coste para las finanzas del Estado sería demasiado elevado, por lo que, al menos de momento, la estrategia pasa por vigilar el funcionamiento del mercado y evitar posibles abusos antes que intervenir directamente en la fiscalidad del combustible.Aumenta la tensión por el aumento del precio de los carburantesMientras en Francia se estudian medidas para vigilar el comportamiento de las gasolineras, en España también se vive un momento de tensión en el mercado de los combustibles. En las últimas semanas, tanto la gasolina como el diésel han iniciado una tendencia claramente alcista, acumulando varias jornadas consecutivas de fuertes subidas que están empezando a notarse en el bolsillo de los conductores.Uno de los factores clave detrás de esta tendencia es la evolución del petróleo en los mercados internacionales. El precio del barril de Brent, la referencia utilizada en Europa, ha experimentado repuntes recientes impulsados por la incertidumbre geopolítica y por las tensiones en Oriente Medio.Oriente Medio sigue siendo una de las zonas más importantes del mundo en la producción y exportación de petróleo, por lo que cualquier alteración potencial del suministro suele provocar un aumento del precio del crudo. Ese incremento termina trasladándose, tarde o temprano, al precio que pagan los conductores en las estaciones de servicio. Además, el mercado energético es especialmente sensible a la incertidumbre. Incluso la posibilidad de interrupciones en rutas estratégicas o problemas logísticos como el que se vive desde hace días con el bloqueo que Irán ha impuesto al tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por donde habitualmente pasa una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, puede provocar movimientos al alza en los precios del petróleo.Por ese motivo, los analistas recuerdan que los que cambios que el precio de los combustibles experimentará en las próximas semanas dependerá en gran medida de cómo evolucione la situación internacional. Si las tensiones se prolongan, es probable que el petróleo continúe bajo presión y que eso se traduzca en precios más altos en las gasolineras.La situación es complicada pocos días después del inicio de la escalada de los precios de los combustibles y recuerda a 2022, cuando a consecuencia del estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania el precio de la gasolina y el diésel se situó en máximos históricos. Entonces, la gasolina de 98 octanos alcanzó los 2,31 euros por litro repostado, mientras que el diésel llegó a 2,20 euros.