Es evidente que el sistema de frenado es uno de los pilares de la seguridad de cualquier coche porque de él depende algo tan básico y a la vez importante como detener el vehículo en cualquier situación. El problema es que está formado por varios componentes, y basta con que uno de ellos falle para que aparezcan situaciones de riesgo en la carretera.Sin ir más lejos, hay un problema que es más frecuente de lo que parece y que puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un susto al volante. Se trata de las pinzas de freno atascadas, lo cual quiere decir que dejan de presionar la pastilla de freno sobre el disco y el coche pierde mucha fuerza para detenerse. Por qué sucede Antes de nada hay que entender que las pinzas de freno actúan como una especie de abrazadera que aprieta los discos de las ruedas para que el vehículo se pare. Cuando se dice que están atascadas o pegadas, significa que el mecanismo se ha quedado bloqueado y las pastillas siguen presionando el disco aunque el conductor no pise el pedal de freno. Esto provoca una fricción constante que por un lado hace que el coche no frene correctamente y, por otro lado, genera un calor extremo que puede dañar otros componentes. Desde Jalopnik explican que puede ocurrir por falta de uso que produce óxido o por el deterioro de los sellos de goma que protegen el sistema, lo que hace que entre agua y suciedad. Además, las pinzas pueden atascarse por un exceso de líquido de frenos o piezas mal lubricadas, algo que se puede evitar con un buen mantenimiento. Qué quiere decir que las pinzas de freno estén atascadas: expertos explican cómo actuar para evitar sustosQué hay que hacer Cada kilómetro que se circula con las pinzas engarrotadas, la reparación es más costosa y el riesgo de sufrir un accidente mucho mayor. Por eso, es de vital importancia que los conductores actúen a tiempo y no ignoren el problema. Para detectarlo, hay que prestar atención a algunas señales: el coche se desvía al frenar, el pedal de freno está muy suave, se escucha un chirrido o huele a quemado al pisar el pedal. Liberar una pinza de freno que se ha quedado atascada es una reparación que exige tiempo, esfuerzo y conocimientos. Por eso, la mejor opción siempre es acudir a un taller y dejar que sea un mecánico profesional quien arregle la situación.