La edad mínima para conducir un vehículo en España es de 18 años, y aunque existen permisos para ciclomotores desde los 15 o para motos de 125 cc desde los 16, lo cierto es que el vehículo que todos esperan llevar, el coche de toda la vida, no se puede conducir antes de la mayoría de edad. Y si la ley fija tan claramente cuándo se puede empezar, muchos se preguntan si también debería fijar cuándo se debe parar. Este debate resurge con frecuencia en las redes sociales, a menudo alimentado por vídeos que se vuelven virales. Esta vez, la discusión gira en torno a un conductor de 78 años. El caso que ha encendido la conversación ocurrió hace unos días en el área metropolitana de Oporto (Portugal), donde un hombre de 78 años terminó conduciendo su Toyota varios kilómetros por las vías del metro. El conductor, que aparentemente tomó una salida equivocada, avanzó durante un largo tramo sin darse cuenta de que circulaba por una infraestructura ferroviaria. El vehículo avanzó varios metros por la línea del metro hasta que el personal de seguridad logró detenerlo. Su intervención evitó una situación que podría haber acabado en un accidente grave. Cuando finalmente lograron sacarlo del coche, los servicios de emergencia tuvieron que atender al conductor, que se encontraba completamente desorientado tras recorrer varios kilómetros. El incidente causó retrasos en el servicio, aunque no se registraron daños materiales ni víctimas. La rápida intervención del equipo impidió que la maniobra pusiera en riesgo tanto al propio conductor como al funcionamiento del transporte público, y volvió a reavivar la misma cuestión: ¿hasta qué edad se debería seguir conduciendo? ¿Cuándo debería dejarse de conducir? La Dirección General de Tráfico recuerda que en España no existe una edad máxima para dejar de conducir. En este caso, la ley se centra en las aptitudes de cada persona, no en sus años. El Reglamento General de Conductores no fija un límite, aunque sí establece que ciertas enfermedades o limitaciones pueden impedir la conducción en cualquier etapa de la vida. La idea es sencilla: cada persona envejece de forma distinta y no todos los mayores pierden capacidades al mismo ritmo. Aun así, la DGT y los expertos en seguridad vial insisten en que el proceso natural de envejecimiento afecta inevitablemente a la conducción. Con los años disminuyen la visión, los reflejos, la atención y la capacidad de reacción, lo que aumenta el riesgo al volante. El Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) subraya que estos deterioros físicos y cognitivos influyen directamente en la capacidad para interpretar el entorno, tomar decisiones rápidas o reaccionar ante imprevistos, aspectos esenciales para mantener la seguridad en carretera. Consejos para conductores mayores A partir de los 65 años, la DGT recomienda prestar especial atención a todos estos cambios. Aunque no exista una edad límite, sí se establecen medidas de control: las renovaciones del permiso pasan a ser más frecuentes y las revisiones médicas cobran mayor importancia. La propia guía de la DGT para conductores mayores aconseja vigilar de cerca la salud visual, auditiva y cognitiva, adaptar los hábitos de conducción y evitar situaciones que puedan resultar exigentes, como la conducción nocturna o bajo condiciones climatológicas adversas. Un conductor mayor al volante. De hecho, la DGT anima tanto a los conductores como a sus familias a evaluar de manera periódica si las condiciones siguen siendo adecuadas para mantener la autonomía al volante. Cuestionarios específicos, revisiones más completas y una conversación honesta dentro del entorno familiar pueden ser claves para decidir cuándo ha llegado el momento de dejar de conducir o, al menos, reducir la exposición al riesgo.