La marca alemana Porsche homologó en el año 1976 su modelo 935 un vehículo pensado solo para la competición que rápidamente se convirtió en una máquina de ganar carreras. Ahora que se cumplen 50 años de esta homologación la marca unido 5 unidades de un vehículo que cambió la manera de entender el deporte del automóvil.Ahora se cumplen 50 años de la homologación de este vehículo tan importante para la marca de Stuttgart, pero también se cumplen 75 años de la creación del departamento Porsche Motor Sport. La historia de Porsche no se entendería sin este departamento de competición, porque el pilar fundamental de la marca alemana ha sido, desde el principio, hacer coches de carreras. Pero no coches de carreras normales, sino los vehículos ganadores. Hablar de modelos como el tristemente recordado 550 Spyder con el que falleció James Dean, el legendario 911, este 935 derivado del original 911 o un coche que dominó las carreras del mundial de resistencia como el 959 es hacerlo de una marca centrada en la competición. Ahora, Porsche ha reunido 5 unidades que marcaron la evolución real del modelo 935. 5 unidades del 935 El primero de todos fue el original homologado en 1976, conocido como 935/76. Otro de los modelos es el 935/77, una versión perfeccionada con tecnología biturbo. Sin duda, una de las piezas clave es el más radical de esta colección única es el 935/78 más conocido como Mobi Dick. Y por último, el compacto el 935 Baby. Todos ellos han estado acompañados de un prototipo de desarrollo interno que se utilizó en un intento de récord para un ciclista. Tres de las cinco unidades que se han unido en la sede de la marca en Stuttgart de un vehículo legendario en el mundo de las carreras. Estos cinco coches demuestran como en solo cuatro años el desarrollo de este modelo de competición evolucionó de una manera impresionante, demostrando el potencial de una marca centrada en la competición que sabía adaptarse a las normativas de la FIA. Y es que pocos coches de carreras como el 935 representan la constancia y el esfuerzo incansable por superar los límites. El 935 fue desarrollado a partir del 911 original para competir en la categoría del grupo 5, recién introducida en aquel momento. Este coche tomó forma precisamente allí, donde el reglamento dejaba margen para la interpretación. Su aspecto distintivo estaba marcado por unos pasos de rueda ensanchados y alguna solución de ingeniería que suscitaron un enorme debate en la época. Al límite del reglamento Este vehículo se vio sometido a una exigente inspección técnica de la FIA en la que los técnicos de la marca tuvieron que justificar cada elemento individual de la carrocería, así como un puesto de conducción diseñado para ofrecer un ajuste rápido. La evolución del modelo para el año 77 incluyó un avanzado de trabajo para participar con este coche en las 24 horas de Le Mans por lo que la resistencia aerodinámica y la velocidad eran puntos clave en esta versión. La nueva carrocería incluía el espejo reubicado en la aleta delantera, lo que llevaba una reducción de la visibilidad. Pero el cambio más significativo de aquel modelo fue el motor biturbo. El 935 "Baby" era un vehículo de carreras reducido a la mínima expresión para reducir su peso al máximo. La marca buscaba eliminar los inconvenientes del gran turbocompresor único que llevaba la primera unidad del 935 homologado. Su tiempo de respuesta era muy largo y por ello, se incorporaron dos turbos más pequeños que respondían con mayor rapidez. Eso hacía que la entrega de potencia fuera más fácil de dosificar, lo que supuso un gran avance para los pilotos en términos de manejabilidad. 935 Baby, el más sencillo Si la versión 935/77 estaba pensada para carreras de resistencia muy largas, el 935 Baby era precisamente lo contrario, era un paso hacia las carreras cortas de velocidad. Este 935 Baby, partiendo del 935 original, era un coche más sencillo y ligero en el que se eliminó todo lo que no fuera absolutamente necesario. Para ello se examinó cada pieza y se analizó su finalidad y se decidió si de verdad merecía la pena. De esta forma se prescindió de ajuste del asiento del conductor e incluso los bajos se sustituyeron por un bastidor de aluminio. El acero casi desapareció y se replanteó la rigidez. El primer 935 ya tenía sus pasos de rueda traseros muy ensanchados pero con una estética más próxima a la del 911. Además, el motor se redujo a 1,4 litros lo que situaba al Baby en una categoría de vehículos de hasta 2 litros. Esta versión reducida tenía mucha potencia, pero necesitaba girar a altas revoluciones. Según explica su ingeniero de desarrollo, su potencia era moderada por debajo de las 5000 revoluciones por minuto, pero contundente por encima de esa cifra. Eso hacía que fuera un coche muy exigente para la concentración de los pilotos. Pero llegamos al que sin duda es el más reconocido de todos, el apodado Mobi-Dick, un modelo realmente extremo. El objetivo era exprimir al máximo la normativa, hacer un coche al límite y con un objetivo muy claro: destacar en Le Mans y contar con una aerodinámica que se alejara deliberadamente de la silueta habitual. 366 km/h en Le Mans El coche hizo su debut en 1978 y en su estreno en las seis horas de Silverstone se mostró muy superior a todos sus rivales, aventajando en más de dos segundos al resto de participantes. Esto le llevó finalmente a ganar la carrera con una ventaja abrumadora, Su base técnica era un motor boxer de seis cilindros y 3,2 litros con doble turbocompresor. Fue un coche solo pensado para la competición en pruebas de todo tipo incluyendo las famosas 24 Horas de Le Mans. La gran novedad técnica era que incorporaba culatas de cuatro válvulas por cilindro refrigeradas por agua en los cilindros que estaban refrigerados por aire. Con ello conseguía una potencia de 845 caballos, aunque la cifra se redujo de cara a disputar las 24 horas de Le Mans. Gracias a la notable mejora en su aerodinámica el coche pudo alcanzar los 366 km/h en la recta de les Hunaudieres. Su trayectoria fue efímera, ya que solo se llegaron a fabricar 2 unidades de este súper-coche de carreras. Pero fue la guinda del pastel de todo el proyecto 935 y también el más famoso de la familia. Un récord ciclista Además de toda esta saga de vehículos de alta competición, hubo un coche de pruebas muy especial: el primer prototipo 935/77. Esta unidad solo disputo una carrera en el circuito de NorisRing, ya que su objetivo era otro. Sirvió como banco de pruebas e incluso participó en un proyecto extraordinario. El prototipo que se empleó en el desarrollo y para el intento de récord de velocidad de un ciclista con Henri Pescarolo como "conductor". Un intento de récord de velocidad con el ciclista Jean-Claude Rude. Este 935 tan especial circulaba por delante del ciclista para desviar todo el aire en un intento de que el deportista pudiera alcanzar velocidades superiores a 240 km/h. La conclusión del 935 y de sus distintas evoluciones en el 75 aniversario de Porsche MotorSport es que un coche de carreras debe ser rápido, pero también fiable, intuitivo y robusto. En Porsche solo cuando se demuestra que es capaz de ganar se entrega el vehículo a los clientes. Así es como se pueden sumar puntos en las carreras disputadas en todos los circuitos del mundo.