En realidad ha sido Porsche Design, que pertenece a Porsche, la que ha abierto estas nuevas instalaciones, dedicadas a la fabricación de sus exclusivos relojes que, como no podía ser de otra forma, tenía que estar en Suiza. Se han tardado tres años en la planificación y construcción de esta nueva fábrica en la ciudad de Grenchen, al suroeste de Basilea. El edificio histórico se adquirió en la primavera de 2024, se modernizó en solo 18 meses y se adaptó con precisión a los requisitos específicos, tanto estéticos como funcionales, de Porsche Design. El edificio fue construido en 1955 y tiene una larga tradición relojera pues anterior fue la sede de la firma Eterna, una histórica relojera de gran lujo. En 1995, este edificio fue adquirido por F. A. P. Beteiligungen GmbH, una empresa en la que participaban el profesor Ferdinand Alexander Porsche, fundador de Porsche Design, y su hijo y años más tarde, entre 1998 y 2014, los relojes Porsche Design se fabricaron aquí bajo licencia de Eterna. La vinculación de este inmueble histórico con Porsche viene de hace décadas. La única marca de coches con su propia manufactura relojera La idea de contar con su propia fábrica de relojes es un reflejo más del control de calidad que la marca quiere tener sobre todo lo que lleve su nombre. En 1972, F. A. Porsche, hijo del fundador de Porsche, llevó la filosofía de los deportivos al mundo de la relojería, un área de negocio que no ha parado de crecer desde entonces y que ha dado lugar a la creación de esta fábrica propia e individual. Una de las características más destacadas de los relojes de Porsche Design es la individualización, al igual que ocurre con los deportivos Porsche. Los relojes que se fabrican a medida, siguiendo los deseos y los criterios del cliente, son la parte más importante de la colección. En la manufactura Porsche Design se crean relojes únicos, que combinan ingeniería, diseño y funcionalidad con el toque personal de su propietario. Los más entusiastas incluso pueden acudir a la nueva manufactura de Grenchen para elaborar el diseño de su nuevo reloj personal y único. La nueva "fábrica transparente" no es solo un centro de producción, también es un espacio de experiencias en el que se realizan visitas guiadas. Un edificio en el que la sostenibilidad también ha sido clave en su adaptación. La cubierta cuenta con un sistema fotovoltaico de 211 paneles solares con una potencia de 134 kW capaces de generar hasta el 62% de la energía que necesita toda la fábrica. Un sistema de bomba de calor genera la calefacción y ventilación necesarias. Todo ello para seguir fabricando piezas únicas para lucir en la muñeca con el diseño y la historia Porsche.