Prueba del Porsche Panamera Turbo S E-Hybrid: "Su suspensión lleva a otro nivel la comodidad" Suspensión neumática, mecánica PHEV, compensación de balanceo, dirección del eje trasero... Suena abrumador, como si este coche tuviera una sobredosis de tecnología, aunque sea algo que pueda mejorar el mundo del automóvil. A priori, es mejor lo tradicional y sencillo, pero el Porsche Panamera 4S E-Hybrid de esta prueba no está de acuerdo.Vamos por partes. Ahora esta berlina híbrida enchufable de Porsche se carga más rápido que el modelo predecesor, a 11 kW en corriente alterna. Gracias a una batería más grande, ahora de 25,9 kWh (brutos), un motor eléctrico perfeccionado, una mejor regeneración y una nueva estrategia de regulación de la generación de energía, el 4S también alcanza una autonomía superior (unos 88 kilómetros) en modo eléctrico.En combinación con el motor V6 biturbo, el resultado es el de unas prestaciones y un consumo impresionantes: unos 5,5 litros y 10,9 kWh a los 100 km, que no está mal para la potencia y par de este modelo, porque es un coche capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos, según nuestras mediciones.Más allá de las cifras, ¿qué se siente al volante? De entrada, es difícil acelerar de forma más suave y segura. Con una elegancia silenciosa y una dosificación precisa, primero en modo eléctrico y luego con un motor de combustión que apenas notas entrar en funcionamiento, llegas a cualquier velocidad sin esfuerzo. Además, el Panamera también reacciona con naturalidad a las demandas de potencia inmediata. Si bien hay un ligero retraso, con el motor eléctrico de 190 CV y una gran reserva de par, puedes realizar adelantamientos con una fuerza impresionante y sin dramas.Es muy divertido conducir con tanta agilidad un Porsche Panamera de 5,05 metros y 2,3 toneladas. La transmisión automática ofrece las relaciones adecuadas y el motor se siente suave, refinado y agresivo cuando lo necesitas. Aun así, el elemento estrella es la suspensión activa neumática de una cámara y con elementos hidráulicos. Es ridículamente compleja, pero espectacular.En esencia, el sistema regula los movimientos de la carrocería, ajusta la altura y suaviza las irregularidades para que sientas que vas flotando sobre el asfalto. Y no es un decir. Es una sensación extraña al principio, ya que apenas notas las inercias y todo va al revés: al acelerar, se levanta la trasera para compensar y lo mismo sucede al frenar y en los giros. Nada es como lo esperas y el coche esté siempre nivelado. La sensación de velocidad se ve algo diluida, sí, pero se hace más fácil conducir muy rápido mientras estás aislado de todo.Por supuesto, esta novedad es opcional y no es barata (8.464 euros), pero lo cambia todo. Su suspensión lleva a otro nivel la comodidad y mejora las capacidades dinámicas de un coche que ya era sensacional. Quizás la sobredosis tecnológica no esté tan mal en algunos casos…