Un insólito caso de infracciones de tráfico ha llamado la atención en Reino Unido después de que un conductor fuera investigado por haber acumulado 126 multas por exceso de velocidad sin pagar ninguna. Lo ocurrido no solo destaca por el número de sanciones, sino por la estrategia utilizada para intentar eludir la responsabilidad legal, lo que ha derivado en un proceso judicial de mayor gravedad. 126 multas por exceso de velocidad Según un medio local, el protagonista es Jimmy McIntyre, un hombre de 39 años residente en Ealing, al oeste de Londres. Según la investigación, su vehículo fue captado reiteradamente por radares de velocidad repartidos por distintos puntos de la capital británica. Todas las infracciones se concentraron en un periodo sorprendentemente corto: entre el 1 de febrero y el 30 de agosto de 2024, es decir, apenas siete meses. La técnica: datos falsos Las autoridades sostienen que, tras cada infracción, McIntyre habría facilitado datos personales falsos, lo que impidió que las multas siguieran el cauce habitual. Este comportamiento ha elevado el caso más allá del ámbito administrativo, ya que los investigadores consideran que podría constituir un delito de obstrucción al curso de la justicia pública, una infracción penal en el sistema legal del Reino Unido. El pasado 14 de abril, el conductor compareció ante el Tribunal Penal de Isleworth, donde se declaró inocente del cargo principal relacionado con la obstrucción a la justicia. No obstante, en una audiencia anterior había reconocido otro hecho relevante: no informar a una compañía de seguros sobre condenas previas, algo que también está siendo tenido en cuenta dentro del proceso judicial. Por el momento, McIntyre ha quedado en libertad bajo fianza, mientras se prepara un juicio que, según el calendario oficial, comenzará el 9 de septiembre de 2030 y tendrá una duración aproximada de tres días. El proceso se celebrará en el mismo tribunal de Isleworth y podría sentar un precedente sobre el uso fraudulento de identidades en casos de multas de tráfico. Radar velocidad autovía España Otras artimañanas para evitar a los radares En España, la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece que las matrículas de los vehículos que circulan por las diferentes vías deben ser perfectamente legibles. No mantener la placa en condiciones perfectas de lectura puede dar como resultado sanciones administrativas. Sin embargo, cada caso deberá ser evaluado individualmente, considerando las circunstancias específicas. Hace un tiempo se hizo viral una publicación en YouTube en la que se muestra cómo engañar a las cámaras de los radares de tráfico, en este caso las de Estados Unidos, mediante un sistema que emplea tecnología para ocultar la placa de la matrícula de los automóviles. La estafa es bastante simple. Tan solo se debe de presionar el botón de un mando a distancia para que el sistema oscurezca la matrícula trasera del vehículo. El dispositivo se vende libremente en internet y consta de un control remoto y una placa transparente que se coloca sobre la matrícula, permitiendo que esta siga siendo invisible a simple vista. Esta lámina transparente está conectada a la corriente eléctrica del vehículo (parece que a las luces que alumbran la matrícula) para que se pueda comunicar con el mando del control remoto y, sobre todo, para que pueda oscurecer la matrícula al recibir la corriente eléctrica para eludir los radares. La hoja antiradar El éxito en las redes sociales de la hoja-imán, una trampa antirradares que se hizo viral hace un tiempo, ha obligado a intervenir a la Policía Nacional. Y esta advierte, de modo tajante, de las posibles (y graves) consecuencias de usarla. Quien compre el dispositivo y lo utilice sobre la placa de su coche para evitar la foto de un radar de la DGT, se expone a una multa de hasta 6.000 euros. En una publicación en Instagram, una agente de la Policía recuerda a los hipotéticos infractores que “la broma de ocultar la matrícula” puede salir cara.