La DGT desvela dónde se cometen más infracciones de velocidad: "un 10% más que en carreteras convencionales" La Dirección General de Tráfico ha encendido todas las alarmas tras el cierre de su última campaña especial de vigilancia, revelando que el comportamiento de los conductores españoles está sufriendo un cambio de tendencia preocupante y peligroso.Según los datos oficiales presentados este 27 de abril de 2026, las autopistas y autovías concentran ahora el 53,5% de las infracciones por exceso de velocidad, lo que supone un incremento de un 10% respecto a las carreteras convencionales, que históricamente eran el principal foco de multas.Durante los siete días de duración de la campaña, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil controlaron a más de 1.250.000 vehículos, resultando en un total de 78.045 conductores denunciados por circular por encima de los límites permitidos, una cifra que demuestra que el acelerador sigue siendo una asignatura pendiente para una parte significativa de la población.Históricamente, el esfuerzo de la DGT se había centrado con mayor intensidad en las carreteras secundarias o convencionales, debido a que su diseño de un solo carril por sentido y la presencia de intersecciones a nivel las convertían en las vías con mayor índice de siniestralidad. Sin embargo, los resultados de este último informe sugieren que la percepción de seguridad que ofrecen las autovías está jugando en contra de la prudencia.Al disponer de varios carriles, medianas de separación y curvas más suaves, muchos conductores experimentan una sensación de falso control que les empuja a superar los 120 km/h reglamentarios. Este fenómeno, sumado a la insonorización y estabilidad de los vehículos modernos, provoca que la sensación de velocidad se desvanezca, haciendo que circular a 140 o 150 km/h parezca, erróneamente, una conducta de bajo riesgo.La diferencia de casi diez puntos porcentuales entre los dos tipos de vías interurbanas marca un hito en las estadísticas de Tráfico. Mientras que en las carreteras convencionales se registraron 34.215 denuncias, en las de alta capacidad la cifra escaló hasta las 41.772, una brecha que no se veía con tal claridad en los ejercicios anteriores.Este desplazamiento de la infracción hacia las vías rápidas preocupa especialmente a los expertos en seguridad vial, ya que, aunque el número de accidentes es menor en autovías, las colisiones a altísimas velocidades suelen tener consecuencias fatales o dejar secuelas permanentes debido a la enorme energía cinética involucrada en el impacto.Para obtener esta radiografía precisa del asfalto, la DGT desplegó un operativo sin precedentes que incluyó más de 3.500 puntos de control repartidos por toda la geografía nacional. El uso de radares fijos, móviles, drones y los conocidos helicópteros Pegasus permitió vigilar no solo la velocidad punta, sino también el cumplimiento de los límites de tramo, donde se ha detectado una mayor picaresca por parte de los conductores que frenan justo antes de un radar fijo pero aceleran de nuevo inmediatamente después.Dentro de este volumen masivo de denuncias, existe un apartado que ha generado especial indignación en las autoridades: el de los delitos contra la seguridad vial. Durante la semana de vigilancia, un total de 15 conductores fueron puestos a disposición judicial por exceder en más de 80 km/h la velocidad permitida. Estos casos no se consideran simples infracciones administrativas, sino comportamientos temerarios que conllevan penas de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad o la retirada del permiso de conducir por periodos prolongados.El hecho de que esta cifra se haya duplicado respecto a los registros de hace tan solo dos años evidencia un repunte en la conducción extrema que la DGT pretende erradicar con sanciones más severas y una mayor presión tecnológica.El análisis de estos datos permite profundizar en la psicología del conductor actual. El informe subraya que casi el 60% de los conductores admite superar los límites en autopistas con relativa frecuencia, a menudo justificándose en la "calidad de la vía" o en el hecho de que "no hay tráfico".Esta relajación de la norma es precisamente lo que la DGT busca combatir con su Estrategia Española de Seguridad Vial 2030, cuyo objetivo principal es reducir a la mitad el número de víctimas mortales para finales de la década. La velocidad inadecuada se mantiene, año tras año, como el tercer factor concurrente más habitual en los siniestros mortales, solo por detrás de las distracciones y el consumo de alcohol o drogas.