En los últimos años, los Ford Bronco clásicos han vuelto a ser el centro de atención, a menudo protagonistas de restauraciones modernizadas o de proyectos diseñados para el todoterreno más extremo. Pero el ejemplar de 1966 que está a punto de salir a subasta en Estados Unidos cuenta una historia diferente a la habitual. No nació como un restomod, ni como un todoterreno recreativo, ya que se construyó en los años 60 como un 'drag racer' para la arena y hoy en día es una de las piezas más singulares relacionadas con la historia del modelo. Peso reducido al mínimo, incluso a costa de los frenos Este Ford Bronco, como hemos dicho, tuvo su origen como vehículo de preproducción, antes de ser transformado radicalmente por Charlie Erickson y Bill Stroppe, dos figuras conocidas en el mundo de las competiciones estadounidenses. El resultado fue un vehículo diseñado exclusivamente para correr sobre la arena, utilizado en las carreras de finales de los años 60 y modificado sin concesiones para reducir el peso y mejorar el rendimiento. Se eliminó todo lo que no era esencial, siguiendo una filosofía extrema que aún hoy sorprende por su coherencia y radicalidad. La búsqueda de la máxima ligereza llevó a soluciones que hoy en día son impensables en un coche de carretera. La suspensión delantera se combinó con amortiguadores reforzados, mientras que las llantas eran de 15 pulgadas con neumáticos Goodyear específicos, caracterizados por ranuras talladas a mano para mejorar la tracción en la arena. Para mejorar el rendimiento, se eliminaron por completo los frenos delanteros, una elección extrema pero coherente con el objetivo de reducir cada gramo superfluo. El habitáculo siguió la misma lógica minimalista. En el interior no había revestimientos ni comodidades: sólo un asiento, el volante y unos pocos indicadores fijados en un salpicadero de madera. No había puertas ni ventanas, un detalle que deja claro que este Bronco nunca se diseñó para el uso diario. Motor elaborado y mecánica de competición Bajo el capó encontramos el motor Ford de seis cilindros en línea de 170 pulgadas cúbicas, equivalente a unos 2,8 litros, profundamente revisado con respecto a la configuración original. El motor ha sido equipado con un compresor Paxton, un carburador Stromberg doble de dos cuerpos y un colector de admisión a medida, además de modificaciones en las levas de admisión y escape. No hay datos oficiales disponibles sobre la potencia, pero la combinación con una caja de cambios manual de tres velocidades modificada sugiere un carácter decididamente más agresivo que el Bronco de serie. Ford Bronco, dragster para arena (1966) con interior minimalista ¿Cuánto cuesta? El valor estimado para la subasta de Mecum Auctions (que tendrá lugar el 21 de marzo) no se ha comunicado, pero para los coleccionistas y aficionados a la historia de Ford, este Bronco representa un objeto único, testimonio de una época en la que las normas eran pocas y la creatividad mecánica tenía vía libre. Antes de salir al mercado, fue sometido a una restauración completa en 2011, que mantuvo intacto su aspecto histórico, pero actualizó sustancialmente la parte mecánica. El trabajo incluyó la instalación de diferenciales autoblocantes delanteros y traseros, barras de tracción y una revisión completa de la suspensión, para que el vehículo volviera a funcionar y fuera coherente con su vocación original. Galería: Ford Bronco, sand dragster (1966)