El museo de automóviles del Autostadt, situado junto a la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania), es una joya que nunca deja de sorprender. Y es que, con tantos experimentos descabellados desarrollados en secreto durante la era de Ferdinand Piëch, este icónico destino bien merece una visita. Y si hace poco llamó nuestra atención un Lamborghini Diablo SV con un bloque W16, hay otro modelo único propulsado por el ilustre motor de dieciséis cilindros que merece la pena recordar: el Bugatti 16C Galibier. ¿Te acuerdas de él? Presentado originalmente en 2009, el prototipo se construyó sobre el chasis de un Bentley Arnage, pero presentaba una carrocería, un interior y, por supuesto, un motor completamente diferentes. Y mientras que el coche donante se basaba en motores V8 de BMW, también empleados en Rolls-Royce, el exclusivo Bugatti duplicaba el número de cilindros. Un Bugatti con un motor especial Eso sí, a diferencia del Veyron y su configuración cuádruple turbo, el Galibier utilizaba una disposición de doble sobrealimentación y también podía funcionar con etanol. Además, el motor estaba montado en la parte delantera, oculto bajo un magnífico capó con apertura dividida. El monstruo de 8 litros producía alrededor de 1.000 CV de potencia, y Bugatti optó por la solución de la sobrealimentación para mejorar el par a bajas revoluciones, más adecuado para un gran turismo. No está claro cuánto pesaba el coche, pero dado su tamaño y la gran cantidad de lujo que incorporaba, el Galibier debía de ser más pesado que el Veyron que, a modo de referencia, pesaba 1.888 kilogramos. Aunque han pasado 17 años desde el debut del Galibier, sigue siendo un espectáculo digno de contemplar. Este Bugatti único en su género era técnicamente un "liftback" en lugar de un sedán, gracias a su portón trasero más práctico. Casualmente, el Porsche Panamera de cinco puertas llegó ese mismo año, pero este prototipo llevó el lujo y la potencia a un nivel completamente diferente... como era lógico en una creación de Bugatti. Hoy te ofrecemos vídeo del youtuber Horsepower Hunters, que ofrece una visión poco habitual del interior del Galibier. Todo está revestido con el mejor cuero que el Grupo Volkswagen podía ofrecer en ese momento, complementado con una gran cantidad de madera pulida. Mientras que el Veyron redujo al mínimo las pantallas para mantener un habitáculo atemporal, Bugatti tomó aquí una dirección diferente. No solo contaba con un gran cuadro de instrumentos digital, sino que también tenía una pantalla táctil montada en la parte inferior de la consola central. En la parte trasera, el vídeo grabado en el Autostadt revela que otra pantalla se elevaba y giraba hacia los ocupantes traseros con solo pulsar un botón. El Galibier se concibió estrictamente como un cuatro plazas, con dos asientos traseros individuales separados por un reposabrazos revestido de cuero y una consola central que dividía todo el habitáculo. Pero la pieza estrella del conjunto no era la madera ni el cuero. Todo lo contrario: era un reloj de 100.000 dólares que emergía del salpicadero y que se podía quitar y llevar en la muñeca. Bugatti Galibier concept (2009) ¿Qué pasó con el Galibier? Cuando Bugatti lo presentó en 2009, la empresa dijo que el concept se había diseñado para evaluar el interés en una posible versión de producción. Sin embargo, el opulento modelo nunca llegó al mercado porque la firma francesa consideró que habría confundido a los clientes. De hecho, la filosofía de la marca se definía por su todopoderoso e hiperdeportivo Veyron, por lo que se optó por seguir la línea con el veloz Chiron, en lugar de apostar por un modelo orientado al lujo.