Gilles Vidal es una de las figuras más influyentes del diseño automotriz europeo de las últimas dos décadas, cuya trayectoria está marcada por su capacidad para transformar marcas tradicionales en referentes de vanguardia visual. Formado en el prestigioso Art Center College of Design de Vevey, Suiza, Vidal inició su carrera en Citroën, donde participó en la creación de modelos disruptivos como el C4 y varios prototipos de la línea DS. Sin embargo, su consagración llegó en 2010 al asumir la dirección de diseño de Peugeot; allí lideró la ‘revolución felina’ que revitalizó la identidad de la marca con éxitos comerciales como el 208, el 3008 y el aclamado prototipo e-Legend. En 2020, tras una década de éxitos en el Grupo PSA, dio un salto estratégico hacia Renault, para finalmente, en 2025, consolidarse en su rol actual como responsable del diseño de las marcas europeas del gigante Stellantis, sustituyendo a Jean-Pierre Ploué. Vidal supervisa el ADN estético de firmas tan diversas como Peugeot, Citroën, DS, Alfa Romeo, Lancia, Fiat, Maserati y Opel en su transición hacia la era eléctrica. Dome Vélizy Stellantis Design En el corazón del centro de diseño de Stellantis, a las afueras de París, el ambiente no es el de una oficina tradicional, sino el de un laboratorio de ideas donde el futuro se proyecta a escala real. Allí, bajo la cúpula del imponente ‘Dôme’, Gilles Vidal lidera una de las transformaciones más ambiciosas de la industria moderna. Su reto es casi contraintuitivo: ¿cómo lograr que un Peugeot, un Fiat o un Maserati sigan emocionando cuando, bajo la carrocería, comparten las mismas entrañas técnicas? Para Vidal, la respuesta no está solo en el lápiz, sino en una orquestación quirúrgica de la tecnología y el legado. En EL MOTOR pudimos compartir una mañana con él en ese famoso Centro Técnico de Vélizy. Gilles Vidal y Rubén Pérez La IA como acelerador del diseño Uno de los puntos más reveladores de la visión de Vidal es su enfoque pragmático sobre la inteligencia artificial. Lejos de verla como una amenaza que sustituirá al diseñador, la describe como una herramienta de “ultravelocidad”. En un mercado donde la electrónica de consumo ha malcriado al usuario con ciclos de novedad frenéticos, el diseño automotriz no puede permitirse procesos de años para ajustes menores. Vidal explica que la inteligencia artificial permite a Stellantis explorar miles de variaciones estéticas en segundos. Esto es crucial para cumplir con las draconianas normativas de seguridad actuales, como la protección de peatones en caso de atropello. “Antes, ajustar la curvatura de un capó para ganar tres milímetros de seguridad podía llevar días de modelado manual; hoy, la IA nos ofrece las soluciones óptimas al instante, permitiendo que el diseñador humano se concentre en lo que la máquina no tiene: el alma y la intención”, señala el directivo. Opel Design Studio El fin del volante circular Si el exterior debe impactar, el interior debe revolucionar la experiencia. Vidal destaca el nuevo sistema Hyper-square de Peugeot, basado en la tecnología steer-by-wire (dirección electrónica sin conexión física). Este avance técnico es el que ha permitido romper con 120 años de tradición del volante redondo y transformarlo en un rectángulo. Y es que, al eliminar la columna de dirección mecánica, el diseño del salpicadero se libera. El volante se convierte en una interfaz rectangular y compacta que no solo mejora la visibilidad, sino que altera la dinámica de conducción. Gracias al software, la sensibilidad de la dirección se ajusta en tiempo real: es “ultradirecta” a bajas velocidades para maniobrar sin cruzar los brazos y se vuelve firme y precisa en autopista. Para Vidal, esta es la “innovación útil”: un cambio que no se hace por estética, sino porque redefine la ergonomía y la seguridad, permitiendo que el conductor mantenga siempre las manos en la posición ideal. Volante Hypersquare Peugeot Manteniendo las identidades de cada marca El análisis más profundo de Vidal recae en la gestión de las sinergias. Stellantis utiliza plataformas globales, como la STLA, para ser competitiva. El reto es que, compartiendo hasta un 73% de componentes no visibles, el cliente perciba productos radicalmente distintos. Aquí entra en juego la “ingeniería de la percepción”. Vidal utiliza el ejemplo de los SUV compactos del grupo. Mientras que un Peugeot 3008 busca una postura felina y una conducción incisiva, un Citroën C5 Aircross o un DS Nº7 se diseñan desde el concepto del “confort supremo”, con una estética más suave y acogedora que recuerda al espíritu creativo del mítico 2CV. Por su parte, marcas como Fiat encuentran su diferenciación en soluciones inteligentes de bajo coste pero alto impacto emocional, como el troquelado directo de logotipos en la chapa del nuevo Panda, aportando carácter sin añadir peso ni precio. Fiat Grande Panda nombre troquelado El renacimiento de Lancia y la pasión de Alfa Romeo El diseño también está sirviendo para rescatar marcas. Vidal es especialmente optimista con el renacimiento de Lancia. Su visión para la firma italiana huye del “retro-diseño” fácil; busca un lenguaje “progresivo y arquitectónico”. Se trata de capturar la elegancia italiana atemporal, pero aplicada a proporciones modernas, creando coches que parezcan esculturas rodantes. En el extremo opuesto del espectro emocional se sitúa Alfa Romeo. Aquí, el diseño debe ser “visceral”. El reciente 33 Stradale (creado por el diseñador español Alejandro Mesonero-Romanos) no es solo un capricho para coleccionistas, sino el manifiesto visual de lo que vendrá: coches que, aunque sean eléctricos y silenciosos, transmitan una energía agresiva y voluptuosa a través de sus formas. Vidal insiste en que, en un futuro de movilidad compartida y autónoma, el diseño seguirá siendo el factor número uno en la decisión de compra en Europa, precisamente porque es lo que “nos conecta emocionalmente con la máquina”. Pantallas frente a ergonomía En este punto, Vidal lanza una advertencia sobre la digitalización extrema. Stellantis se aleja de la tendencia de “pegar una tablet en el salpicadero”. El diseñador aboga por una mezcla de pantallas de alta resolución y controles físicos estratégicos. “La ergonomía de profundidad en una pantalla es una catástrofe para la seguridad”, afirma. Su objetivo es que las funciones vitales se puedan operar mediante el tacto, sin necesidad de navegar por menús complejos, permitiendo que la tecnología sea una ayuda y no una distracción. El diseño como el último bastión del automóvil Stellantis, bajo la batuta de Vidal, está demostrando que las economías de escala no tienen por qué significar la muerte de la personalidad. Al contrario, la tecnología (desde la IA hasta el steer-by-wire) está siendo utilizada como la armadura que protege el alma de 14 marcas históricas, asegurando que, sea cual sea el logo que luzca en el capó, el coche siga siendo un objeto de deseo y no un “simple electrodoméstico con ruedas”. En definitiva, Gilles Vidal no es solo un diseñador; es un estratega que entiende que el automóvil del futuro se juega en el terreno de la identidad. En un mundo donde la eficiencia eléctrica tiende a igualar todas las prestaciones, la diferencia entre el éxito y el olvido reside en la capacidad de una marca para contar una historia a través de su diseño. El automóvil, contra todo pronóstico, sigue siendo una cuestión de pasión y, como aseveró un miembro de su equipo, mientras Vidal tenga un lápiz en la mano, esa pasión parece estar a salvo.